La evaporación de las piscinas del suelo rural de Baleares equivale a casi la mitad de la capacidad de uno de los gigantescos embalses

En el proyecto de plan hidrológico del Govern balear para 2027-2033 se estima la evaporación del agua de las piscinas construidas en terrenos rústicos* en Baleares: aproximadamente 2.185 hectómetros cúbicos de agua cada año, o 2.185 millones de litros. Esto equivale al 47% de la capacidad del embalse de Cúber en la Sierra de Tramuntana.

Esta cifra sitúa la evaporación de estas balsas en aproximadamente el cinco por ciento de todo el consumo de agua asociado a los suelos rústicos de las islas.

Se parte de un inventario de 30.369 piscinas ubicadas en suelo rústico y con un caudal medio de 4,4 litros por metro cuadrado al día. Es evidente que la estimación no tiene en cuenta todas las piscinas de Baleares.

Esta cifra es particularmente relevante donde una porción importante de los recursos hídricos proviene de acuíferos y donde la disponibilidad de agua está bajo una presión considerable, especialmente durante los meses de verano. Si bien la evaporación no constituye un consumo adicional en sentido estricto, sí representa un volumen de agua que debe reponerse para mantener los niveles de la piscina y, por tanto, forma parte de la demanda de agua.

El total de viviendas unifamiliares situadas en suelo rústico tiene un consumo anual estimado de agua de algo más de 43,2 hectómetros cúbicos. Por tanto, la evaporación de las piscinas representa una fracción importante.

El plan hace referencia a un estudio publicado en 2018 por investigadores de la Universidad de Salzburgo y la Universidad de las Islas Baleares. Se calcula que en 2015 se evaporaron aproximadamente 4.818 hectómetros cúbicos de agua de las piscinas de todas las Islas Baleares. En aquel momento había alrededor de 62.600 piscinas y Mallorca fue la que sufrió la mayor parte de las pérdidas, con aproximadamente 3.279 hectómetros cúbicos. El estudio estimó que la evaporación representaba entonces aproximadamente el 4,9% del consumo de agua urbana de las Illes Balears.

Estas cifras, sin embargo, corresponden a áreas diferentes y no deben confundirse. Los 4.818 hectómetros cúbicos representaban una estimación basada en todas las piscinas existentes en 2015, mientras que los 2.185 hectómetros cúbicos que ahora calcula el Gobierno balear se refieren exclusivamente a piscinas en suelo rústico.

El estudio de 2018 también advirtió sobre la rápida expansión de las piscinas. Entre 2006 y 2015, el número de piscinas en Baleares aumentó más de un 30%, mientras que las pérdidas de agua por evaporación crecieron en una proporción similar.

Esta cuestión es especialmente significativa en las zonas rurales, donde la proliferación de viviendas unifamiliares con piscina añade una demanda de agua que no siempre es evidente cuando se analiza sólo a los grandes consumidores urbanos.

Queda por ver qué importancia asigna el documento final del plan a la proliferación de piscinas como problema general y, como cuestión relacionada, a la evaporación que se produce durante los veranos cada vez más calurosos.

* No se entiende automáticamente por suelo rústico suelo rústico, ya que en el corazón de entornos urbanos sí existen suelos clasificados como rústicos. Pero en el caso de las piscinas y las edificaciones, generalmente se da el caso de que éstas estén en suelo rústico.