El Congreso ha rechazado este martes tramitar una propuesta de Vox de reforma de la ley de defensa nacional para que las Fuerzas Armadas puedan actuar activamente contra la inmigración irregular, de tal forma que “Ceuta y Melilla tengan sus fronteras protegidas por el Ejército de forma permanente”.
Coincidiendo con la crisis migratoria de Ceuta tras la entrada masiva de migrantes a finales de julio, el pleno del Congreso ha debatido la toma en consideración de la proposición de ley de Vox, que ha sido rechazada, a pesar del apoyo del PP, por 168 votos a favor y 178 en contra.
En la defensa de la iniciativa, el diputado de Vox José María Sánchez García ha explicado que lo que se plantea es modificar el artículo 16 de la ley de defensa nacional cuando habla de que entre las funciones de las Fuerzas Armadas está “el apoyo a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en la lucha contra el terrorismo” para añadir, “y la inmigración ilegal”.
Sánchez ha acusado al Gobierno de ser el responsable de que Ceuta no estuviera “debidamente protegida” y ha señalado que “más allá de las peleas de gallos o gallináceas”, en alusión a las discrepancias dentro del Gobierno sobre si hubo avisos o no de la entrada masiva a la ciudad autónoma, “el problema es crónico”.
Y la solución -ha asegurado- es que “Ceuta y Melilla tengan una frontera defendida por el ejército de modo permanente”.
Por el PP, Rafael Hernando ha trasladado su apoyo a la iniciativa “con el fin de enmendarla” porque “lo que necesita nuestro Ejército es la consideración de agentes de la autoridad” para “superar y evitar el bochorno de ver cómo nuestros militares son apedreados por los invasores y tienen que refugiarse y salir corriendo”.
Hernando ha denunciado que se pudo defender la frontera de Ceuta, “pero no se hizo”, y ha sostenido que en la ciudad no existe una crisis migratoria, sino “una invasión envuelta en las mentiras de un Gobierno conspicuo que insiste en eludir sus responsabilidades”.
“Si se puede tramitar en tres meses una regularización para 1,2 millones de inmigrantes o si se puede dar la nacionalidad a 2,5 millones de extranjeros para ser españoles, ¿cómo no se va a poder expulsar si se quiere a 6.000 oa 13.000 invasores?”, se ha preguntado Hernando.
El diputado socialista José Antonio Rodríguez ha subrayado que cuando España enfrenta una crisis de seguridad en sus fronteras, “no responde una institución aislada, responde el Estado, responde la Guardia Civil, responde la Policía Nacional, responde nuestro servicio de inteligencia, responden las autoridades civiles, responde nuestra diplomacia, responde la Unión Europea y, cuando es necesario, las Fuerzas Armadas ponen sus capacidades al servicio de España”.
Rodríguez ha admitido que pueden existir amenazas híbridas o determinados actores que puedan intentar utilizar los flujos migratorios para desestabilizar a un Estado, si bien ha rechazado que se convierta a la inmigración irregular en “una misión expresamente incorporada a la ley orgánica de defensa nacional”.
Por Sumar, Txema Guijarro ha calificado de “enorme irresponsabilidad política” que Vox pretende colocar a la inmigración irregular en el mismo espacio que el terrorismo y ha considerado que “militarizar progresivamente problemas civiles” retrotrae a otras épocas “felizmente superadas”.
“Quienes llegan a Ceuta exhaustos, desesperados o huyendo de la pobreza no constituyen un Ejército enemigo”, ha recalcado.
Desde el PNV, Mikel Legarda ha rechazado la iniciativa porque el apoyo de las Fuerzas Armadas a las fuerzas de seguridad no requiere ningún cambio legislativo, mientras que Francesc-Marc Álvaro, de ERC, ha pedido a Vox que admite que su pretensión es “dar cata blanca a los militares para disparar contra los migrantes”.