El Gobierno balear ha activado un protocolo de actuación para federaciones y clubes deportivos ante condiciones meteorológicas adversas, con medidas que van desde la suspensión o modificación de los entrenamientos hasta la evacuación de los deportistas o la cancelación de competiciones.
El conseller de Turismo, Cultura y Deporte, Jaume Bauzá, ha explicado este lunes en rueda de prensa que este protocolo evalúa el nivel de peligrosidad que suponen diversos fenómenos meteorológicos y cómo pueden afectar al buen desarrollo de las distintas actividades deportivas. Señaló que “no es lo mismo un partido de baloncesto que una regata de vela”.
El documento prevé una actuación coordinada y preventiva entre la administración, los servicios de emergencia y las federaciones y clubes deportivos. También identifica tormentas, fuertes lluvias, nieve, viento, temperaturas extremas y fenómenos costeros como factores que pueden perturbar las actividades deportivas.
En caso de alerta naranja o roja se valorarán diversos factores como el tipo de actividad, la ubicación, la duración, la hora del día, el número de participantes, su edad, las vías de evacuación, la cobertura de comunicaciones y la capacidad de respuesta.
La consellera de Presidencia, Coordinación de la Acción de Gobierno y Cooperación Local, Antònia Maria Estarellas, ha destacado que “la mejor respuesta ante una emergencia empieza mucho antes de que ocurra” y que el protocolo prioriza la prevención y la comunicación coordinada incluso antes de que se produzcan fenómenos meteorológicos adversos.
Dependiendo del aviso meteorológico y de la naturaleza de cada actividad, los entrenamientos y competiciones podrán suspenderse o modificarse, y se podrán reprogramar campeonatos del calendario. La decisión de cancelar un entrenamiento o competición corresponderá al árbitro principal, al organizador de la competición, al responsable del recinto, a la federación deportiva autonómica correspondiente o a la Dirección General del Deporte del Gobierno.
Además, las actividades que involucren a niños estarán sujetas a un nivel adicional de precaución. Si se interrumpen las actividades deportivas, el organizador deberá asegurarse de que los niños permanezcan bajo supervisión en una zona segura hasta su recogida.
La actividad interrumpida podrá reanudarse una vez haya finalizado el fenómeno meteorológico o haya disminuido su intensidad, o una vez se haya comprobado que las instalaciones son seguras, los accesos y rutas de evacuación están despejados y las comunicaciones funcionan correctamente.
Además, el protocolo clasifica los deportes según su nivel de vulnerabilidad. Las que suponen un mayor nivel de riesgo son las que se llevan a cabo en instalaciones no permanentes donde la evacuación es especialmente difícil, como regatas de vela, natación en aguas abiertas, triatlones, kayak de mar o actividades de montaña.
En la siguiente categoría, consideradas actividades de alta vulnerabilidad, se encuentran aquellas que se practican en lugares no permanentes donde los procedimientos de evacuación son complejos. Ejemplos de ellos son el ciclismo de ruta, el piragüismo en un recorrido y los maratones.
Se considera vulnerabilidad moderada a las actividades al aire libre realizadas en instalaciones deportivas permanentes de las que los participantes pueden ser fácilmente evacuados, como atletismo, tenis, pádel, fútbol y rugby.
Por último, los deportes que presentan menos riesgos son los que se practican en pabellones deportivos, gimnasios, piscinas cubiertas e instalaciones cerradas, como las artes marciales, el boxeo, el fútbol sala o el bádminton.