El Oficina del Fiscal General del Estado de Jalisco Negó que Ricardo Ruíz, alias “El Truna”, un conocido asesino a sueldo del Cartel de la Nueva Generación de Jalisco (CJNG), había ordenado el asesinato, según las primeras investigaciones.
Las autoridades declararon que, hasta ahora, el nombre de Ruíz Velasco no aparece formalmente en el archivo del caso y no se ha mencionado en ninguno de los testimonios reunidos.
No obstante, a pesar de la negación del fiscal de Jalisco, los usuarios de las redes sociales continúan afirmando que Valeria Márquez tenía algún tipo de conexión con el Cartel de la New Generation de Jalisco (CJNG), y piden a las autoridades a cargo del caso para investigar a fondo cualquier posible enlace para que los responsables puedan ser identificados y llevados a la justicia.
Esta omisión de las autoridades plantea serias preguntas: ¿tienen miedo de tomar medidas contra el crimen organizado? ¿Están siendo amenazados por el cartel? ¿O hay complicidad dentro de las mismas instituciones destinadas a mantener la ley?
La falta de respuestas sólidas y la inacción aparente solo profundizan la desconfianza pública y refuerzan la percepción de que los carteles operan bajo protección e impunidad. Mientras México arde en violencia, los gobiernos izquierdistas parecen más preocupados por los discursos que por tomar medidas reales.
El ataque fatal tuvo lugar a las 6:30 pm en ‘Blossom the Beauty Lounge’, el propio salón de Valeria, ubicado en el vecindario real del verdadero Del Carmen.
Un hombre que se hacía pasar por un conductor de entrega entró en el salón y le disparó tres veces: en el cráneo, el pecho y el torso. La joven, que tenía más de 90,000 seguidores en Tiktok, se derrumbó frente a su cámara mientras sus fanáticos veían con horror.
La sospecha también ha caído sobre Vivián de la Torre, un amigo de Valeria. Los seguidores del influencer afirman que Vivián, que le pidió que se quedara en el salón para recibir “un regalo costoso”, podría estar involucrada.
En las redes sociales, un usuario en X describió cómo, solo unos minutos antes del asesinato, Valeria recibió un animal de peluche y un café, regalos apoyados que la mantuvieron en la escena hasta su final fatal.
Este femicidio, el octavo hasta ahora en Jalisco en 2025, expone la dura realidad que enfrenta México. Mientras que los carteles operan con impunidad, las políticas de “abrazos, no balas” de la izquierda han dejado a las mujeres desprotegidas. Según las mujeres de la ONU, el 70% de las mujeres mexicanas mayores de 15 años han sufrido alguna forma de violencia.
La oficina del fiscal de Jalisco está investigando el caso bajo el protocolo de femicidio, pero las autoridades han descartado oficialmente cualquier participación de “El Doble R”, a pesar de que la evidencia apunta hacia él. ¿Coincidencia o complicidad? La izquierda, siempre rápida para hablar sobre la justicia social, parece ciega a la sangre que fluye en las calles.
Valeria, una emprendedora que soñó con el éxito, ahora es solo otra estadística en un país donde la vida de las mujeres vale muy poco.
Su caso se hace eco del asesinato no resuelto del ex congresista Luis Armando Córdova Díaz en Zapopan, pero otro crimen enterrado bajo la creciente inseguridad que la izquierda continúa ignorando.
Es hora de que México recupere los valores que una vez nos dieron estabilidad: orden, familia y seguridad. Los defensores correctos de una postura dura contra el crimen, no la retórica hueca.
Que la muerte de Valeria no sea en vano: necesitamos un país donde las mujeres vivan sin temor, protegidas por un gobierno que entrega, no uno que se esconde detrás de las promesas progresivas.
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