Los Comuns y la CUP han denunciado la falta de respuesta del Govern ante las olas de calor y han exigido medidas urgentes para proteger a los trabajadores expuestos, después de la muerte de un temporero de 61 años en plena recogida de fruta en Alcarràs (Segrià) el pasado lunes, con temperaturas cercanas a los 41ºC. La autopsia deberá determinar si la muerte está directamente relacionada con el calor, lo que podría convertirlo en la segunda víctima laboral de una ola de calor este verano en Catalunya.
La coordinadora de los Comuns, Candela López, ha alertado de la “brutal” mortalidad asociada a estos episodios y ha subrayado que el calor extremo golpea sobre todo “a una clase social determinada”, con empleos precarios y viviendas sin climatización. “Quienes lo pasa peor son las clases vulnerables, que vive en pisos pequeños y no climatizados”, ha dicho en una entrevista con la ACN.
López ha lamentado que el Govern no haya respondido al plan de choque que su grupo envió a principios de julio, que incluía entrada gratuita a piscinas, agua gratis en bares y restaurantes, fuentes de agua fresca en edificios públicos con horarios ampliados, reparto de agua a asentamientos de personas sin hogar y prohibición de actividades agrícolas con maquinaria en las horas más calurosas. También ha instado a los ayuntamientos a consolidar redes de refugios climáticos.
Por su parte, la diputada de la CUP Pilar Castillejo ha reclamado reforzar las inspecciones laborales y habilitar atención sanitaria directa en el campo durante las olas de calor. “Es una persona que ha muerto abandonada”, ha denunciado, señalando las “condiciones de trabajo lamentables” que sufren muchos jornaleros contratados a través de empresas de trabajo temporal.
Castillejo propone ampliar horarios de los CAP (Centros de Atención Primaria), crear unidades móviles de asistencia y un teléfono de urgencia para denunciar incumplimientos y malas praxis que detecten los temporeros. “Vemos una administración que no está adaptada”, ha criticado, reclamando un cambio de modelo productivo en la agroindustria catalana.
Bajo 41 grados
El temporero comenzó a sentirse mal hacia las dos del mediodía y murió entre las 16.24 y las 16.50 horas, según el informe médico. Según compañeros, realizaba jornadas de hasta 10 horas diarias —56 horas semanales— pese a las alertas de los servicios de prevención de riesgos laborales de suspender la actividad en las horas más críticas.
El hombre estaba contratado por una ETT para trabajar en una finca de Agroalimentaria El Pla, S.L., sociedad administrada por el director de producción del Grupo Nufri, que ha negado vinculación directa con el suceso. La Inspección de Trabajo investiga si hubo responsabilidad empresarial.
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