Una investigación de los profesores Sergio Nasarre y Santiago Ariste de la Cátedra UNESCO sobre Derecho a la Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona concluye que fijar alquileres máximos reduce la disponibilidad de viviendas de alquiler y distorsiona el mercado.
El análisis fue encargado por el Gobierno balear, que se opone a implementar topes a los alquileres. El gobierno ha argumentado, al igual que otros, que la aplicación de límites conduce a una reducción de la disponibilidad. El informe recomienda incentivar a los propietarios y promotores para que aumenten la oferta de viviendas, que es lo que el gobierno ha estado defendiendo.
La investigación de Nasarre y Ariste se basó en un estudio comparativo de los mercados de alquiler en Baleares y Cataluña. En Cataluña se han implementado topes de alquiler en zonas de alta demanda.
Según sus conclusiones, los controles de alquileres han tenido efectos contraproducentes sobre la oferta, reduciendo la disponibilidad de alojamiento de alquiler y fomentando opciones como los contratos estacionales, el alquiler turístico y el alquiler por habitación.
Advierten de que la experiencia de fijar topes a los alquileres en Cataluña, así como las medidas recientes en varias ciudades españolas y en varios países, se ha traducido en una disminución de la movilidad residencial, retirada de inmuebles del mercado, reducción de la calidad y otros efectos adversos. “La experiencia catalana confirma que los controles de precios no abordan las causas subyacentes de la presión inmobiliaria pero, en algunos casos, pueden intensificarlas.”