La primera información pública sobre el incidente no provino de fuentes oficiales, sino de un portavoz del PP. Crédito de la foto: Borja Corominas en X.
En el País Vasco de España aumentan las críticas por lo que los líderes de la oposición describen como un “apagón de información” tras el descarrilamiento de un tren que transportaba mercancías peligrosas en Irún, Gipuzkoa, un incidente que expuso lagunas en la comunicación pública de las autoridades regionales y nacionales.
El tren de mercancías se descarriló a última hora del viernes 6 de febrero en la estación de Belaskoenea en Irún, cerca de la frontera francesa. Al menos algunos de los vagones estaban diseñados para transportar materiales peligrosos, como líquidos altamente inflamables, lo que generó preocupación dada la proximidad de edificios residenciales y comerciales.
Pese a ello, ni el Gobierno Vasco ni el operador de infraestructuras Adif publicaron información detallada sobre las causas o consecuencias del descarrilamiento en los días siguientes, lo que generó duras críticas de los políticos regionales.
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La oposición acusa a las autoridades de silencio
El Partido Popular (PP) en el Parlamento Vasco ha condenado enérgicamente lo que llama un “silencio” del ejecutivo regional en Vitoria. El portavoz parlamentario del partido, Santiago López, presentó una solicitud formal de información y calificó de “imperdonable” que no se hubiera dado ninguna explicación oficial sobre un asunto que “afecta a la seguridad ferroviaria”.
Según López, la ausencia de una sesión informativa pública o rueda de prensa por parte del Gobierno Vasco, Euskal Trenbide Sarea (ETS) o el Departamento Vasco de Movilidad Sostenible ha dejado a la ciudadanía en la ignorancia sobre detalles clave del episodio. “Este no es un incidente menor ni simplemente otro fallo técnico”, dijo, instando a una transparencia total.
El partido también ha planteado otras cuestiones sin respuesta, como qué autoridad es responsable de la vía donde se produjo el incidente, qué administración debería haber supervisado las medidas de seguridad y qué protocolos se activaron una vez descubierto el descarrilamiento.
Los funcionarios locales rompen el silencio
Las primeras informaciones públicas sobre el incidente no provinieron de fuentes oficiales, sino de Borja Corominas, portavoz del PP en el Ayuntamiento de San Sebastián, quien publicó en las redes sociales imágenes que mostraban una rotura de vía y un vagón descarrilado. La publicación enfatizaba que el tren transportaba líquidos marcados como altamente inflamables.
Posteriormente, el operador ferroviario Renfe reconoció al medio de verificación Maldita.es que “se produjo un incidente con un tren de mercancías el día 6 de febrero a las 22:21” y confirmó que la carga estaba catalogada como peligrosa. Renfe dijo que la situación tuvo sólo un efecto limitado en los servicios de pasajeros, ya que los trenes fueron desviados y el tráfico se restableció a primera hora de la mañana siguiente.
Adif también explicó a Maldita.es que el tráfico ferroviario en general no se vio afectado gravemente durante el incidente.
Respuesta de las autoridades y confusión
En contraste con el silencio sobre el incidente de Irún, el Gobierno Vasco supuestamente negó que se hubiera producido un descarrilamiento en ese lugar. Según algunas declaraciones, los funcionarios señalaron que múltiples líneas atraviesan el área, algunas bajo competencia del gobierno central, y que el evento podría haber involucrado secciones fuera del control regional.
Mientras tanto, fuentes citadas por el diario nacional La Razón apuntan a que el descarrilamiento se debió a que el eje de un vagón se salió de las vías, sin volcar todo el tren. En este sentido, no se produjeron perturbaciones importantes en el tráfico más allá de las locomotoras y los vagones afectados.
La falta de detalles oficiales se produce en medio de un mayor escrutinio de la seguridad ferroviaria en España luego de una serie de accidentes de alto perfil, incluida una colisión fatal en Adamuz (Córdoba) a principios de este año que mató a decenas y desencadenó debates nacionales sobre el mantenimiento y la supervisión de la infraestructura y el accidente de Rodalies R4 que mató a un conductor e hirió a más de 30 pasajeros en Barcelona unos días después.
Llamados a la rendición de cuentas
El PP ha indicado que seguirá adelante con el asunto, incluso en el Congreso español, donde planea pedir al gobierno nacional que explique tanto el incidente de Irún como preocupaciones más amplias sobre la seguridad ferroviaria. Algunos informes sugieren que el partido tiene la intención de responsabilizar directamente al primer ministro Pedro Sánchez por la mejora de las políticas de transparencia y mantenimiento.
Los líderes locales del PP en Gipuzkoa se han hecho eco de estos sentimientos, diciendo que los residentes merecen respuestas claras, particularmente dado el riesgo que representa el transporte de materiales peligrosos cerca de zonas residenciales e industriales.
Persiste la preocupación pública
El episodio se ha sumado al creciente malestar entre los usuarios de trenes en todo el país, quienes han expresado una confianza cada vez menor en la seguridad ferroviaria a raíz de los recientes accidentes y cuasi accidentes, según encuestas independientes. Algunos segmentos del público incluso han reconsiderado viajar en tren debido a la percepción de lagunas de información y problemas de infraestructura.
A medida que aumenta la presión política, es probable que las autoridades tanto de Madrid como de Vitoria enfrenten nuevas demandas de una comunicación más transparente sobre los incidentes ferroviarios, no sólo las causas técnicas sino también sus implicaciones para la seguridad pública y los regímenes de mantenimiento.