“Si los derechos humanos son tachados de ‘woke’, no habrá camino de retorno”

El eco de los discursos de odio ha vuelto a resonar en el Parlament en una legislatura marcada por la difícil convivencia con la extrema derecha. En ese contexto, y con el precedente reciente de la amenaza de deportación de un diputado de Vox a una de ERC, el presidente de la Cámara, Josep Rull, ha aprovechado la conmemoración del 81 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa para reafirmar el compromiso del Parlament de combatir “infatigablemente” las ideas que atizan el odio y la discriminación, caldo de cultivo del fascismo y del nazismo.

El acto, celebrado frente al monumento a los voluntarios catalanes en defensa de la libertad, en el parque de la Ciutadella, ha servido para recordar la rendición de las tropas nazis el 8 de mayo de 1945, pero también para alertar del riesgo de que vuelvan a normalizarse dinámicas de señalización y exclusión como las que precedieron al Holocausto, en el que fueron exterminados unos seis millones de judíos. Rull ha advertido de que la Segunda Guerra Mundial no habría sido posible sin la previa “difusión de ideas y discursos de odio y discriminación propios del fascismo y el nazismo”. No ocurrió, ha subrayado, “de un día para otro”, y precisamente por eso ha llamado a no tolerar ni normalizar de nuevo estos ataques. “Hoy sigue siendo una lucha vigente”, añadió.

Acto de memoria del 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. / ACN

En ese sentido, el presidente del Parlamento ha pedido no repetir los mismos errores y actuar con responsabilidad, compasión, empatía y solidaridad. A su juicio, aquello que se creía enterrado y superado vuelve a rebrotar “de una forma brutal” en un contexto internacional marcado por la “erosión del orden mundial, el retroceso de las democracias frente a las autocracias y el cuestionamiento de alianzas que parecían indestructibles”. En esta legislatura, por primera vez, dos partidos de extrema derecha -Vox y Aliança Catalana- tienen representación en el Parlament.

Rull ha alertado también de la banalización del fascismo y del franquismo, y ha advertido contra los discursos que ridiculizan o desacreditan los consensos básicos nacidos tras la Segunda Guerra Mundial. “Escucharemos a alguien que dirá que la Declaración Universal de los Derechos Humanos es un acto pusilánime, de debilidad, de fragilidad, o una expresión ‘woke’. Si llegamos a este escenario, no habrá camino de retorno”, ha avisado. El presidente de la Cámara catalana ha zanjado que no se puede ni se debe normalizar ese retroceso.

El homenaje ha comenzado con la tradicional ofrenda floral ante el monumento por parte de la Mesa, encabezada por Rull, y de representantes de entidades memorialistas. Después de se ha guardado un minuto de silencio musicado con la interpretación, a cargo de alumnos del Centre Superior de la Fundació Conservatori Liceu, de ‘We’ll Meet Again’, de Vera Lynn, una canción británica de 1939 que se popularizó entre los soldados durante la Segunda Guerra Mundial. El acto ha contado también con la intervención de Carles Vallejo, presidente de la Associació Catalana de Persones Ex Preses Polítiques del Franquisme y del Consell de Participació del Memorial Democràtic.

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