La vía donde una colisión entre dos trenes de alta velocidad en España dejó 46 muertos en enero se rompió el día anterior y no fue detectada, dijeron los investigadores el miércoles, según informaron los medios españoles.
El accidente del 18 de enero en la región sur de Andalucía fue una de las catástrofes más mortíferas de este siglo en Europa y ha provocado un escrutinio de la seguridad de la red ferroviaria española.
El desastre ocurrió cuando un servicio con destino a Madrid operado por la empresa privada Iryo descarriló y cruzó hacia la vía opuesta, chocando contra un tren operado por la compañía estatal Renfe que se aproximaba.
Un informe preliminar publicado en enero por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) de España sugirió que la vía estaba agrietada antes del descarrilamiento.
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La Guardia Civil ha presentado un nuevo informe ante el juzgado que lleva la investigación del accidente en el que se registra la rotura a las 21.46 horas del 17 de enero, informaron medios españoles citando el documento.
Aunque se registró “una alteración eléctrica compatible con una rotura”, el sistema de señalización “no estaba configurado para dar la alarma automáticamente por falta de confiabilidad”, según citó el informe del 27 de marzo.
La Guardia Civil afirmó que la variación de tensión desde la tarde del 17 de enero hasta el accidente “no es habitual”, pero que “habrá que aclarar la posibilidad técnica de recibir alertas al respecto”.
El informe también descartó sabotaje, terrorismo y negligencia por parte de los maquinistas.
La investigación del CIAF que arrojará conclusiones finales está en curso.