La exvicepresidenta del Gobierno del PP Soraya Saénz de Santamaría está citada este lunes a declarar como testigo en el juicio del caso Kitchen que se desarrolla en la Audiencia Nacional contra la cúpula del Ministerio del Interior durante la presidencia de Mariano Rajoy. De esta política del PP dependía el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) cuyo director era el general Félix Sanz Roldán, a quien el comisario José Manuel Villarejo considera su principal enemigo y el responsable de que se iniciara el conocido como caso Tándem o caso Villarejo.
En una conversación incluida en el sumario del caso Kitchen, el comisario explica al secretario de Seguridad Francisco Martínez que María Dolores de Cospedal estaba “muy mosqueada” con Sáenz de Santamaría. “Tienen una guerra…”, contestó entonces Martínez, que cercioró que lo mejor era “ponerse de perfil…”. En este sentido, acusa a los que denomina “los cecilios”, en alusión de los miembros del CNI, de apoyar a la exvidepresidenta del Ejecutivo en detrimento de Cospedal.
El excomisario de la Policía José Manuel Villarejo. Juicio de la Operación Kitchen, en la Audiencia Nacional. / José Luis Roca
En declaraciones ante los medios de comunicación, Villarejo ha reiterado que Sáenz de Santamaría debería explicar “qué hacía el CNI” en la operación Kitchen, que según el comisario era de “inteligencia policial” al igual que la “operación Cataluña”.
Agendas de Villarejo
Según las agendas de Villarejo, el excomisario promovió en 2013 el enfrentamiento entre la entonces secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, que declaró la semana pasada en el juicio de Kitchen, y Sáenz de Santamaría. El comisario siempre ha focalizado sus ataques contra el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), y por tanto, contra la que entonces controlaba al espionaje español, el ‘número dos’ del Gobierno de Mariano Rajoy.
Las anotaciones, cuyo contenido ha sido avalado por el inspector jefe de Asuntos Internos que investigó Kitchen, Gonzalo Fraga, apuntan que el comisario trató de convencer a Cospedal de que el secretario de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior, Francisco Martínez, uno de los diez acusados, había orquestado un plan, en colaboración con el CNI, “para señalarla como responsable de la policía política”.
En una anotación de 18 de marzo de 2013, en la que el comisario plasma el contenido de una supuesta conversación telefónica con Cospedal, Villarejo escribe que informó a la expresidenta castellanomanchega del supuesto “plan del CNI para desacreditarla y rastrear sociedades” de su desde hace dos años exmarido, Ignacio López del Hierro, quien en el juicio no se acordó del contenido de sus conversaciones con el ex mando policial.
Un “boicot”
El presunto líder del clan policial trasladado a la exdirigente del PP que había sido objeto de un “boicot” de las comunicaciones que implicaba un supuesto robo de mensajes. También le relató que estaban tratando de conocer su implicación en el caso Pujol, y que por eso querían saber si conocía a la denunciante Victoria Álvarez y la exdirigente del PP catalán Alicia Sánchez Camacho, cuyos nombres aparecen en las agendas de Villarejo ligadas a las investigaciones sin aval judicial contra Jordi Pujol Soley y Artur Mas.
El comisario también habría informado a la ex número dos de Rajoy sobre el registro de la sede de la agencia de detectives Método 3, operación policial sobre la que Villarejo explica que el CNI había informado a Sáenz de Santamaría de que la propia Cospedal y su marido habían contratado a la agencia para conocer datos “contra el PP”, en concreto de Javier Arenas.
Días después Villarejo insistió ante la secretaría general del PP en criticar la actuación del espionaje español. Así, escribe en su diario, en alusión a sus relaciones con Cospedal: “Le entregué cuatro informes, el último de situación. Insistencia en presión del CNI sobre ella y por ILH” [Ignacio López del Hierro].
“Apatía del CNI en Barcelona”
En la agenda aparece transcrito el “informe MD”, de fecha 24 de marzo de 2013, en el que Villarejo denunció “apatía del CNI en Barcelona sobre el independentismo”. En el mismo sentido, Villarejo trató de persuadir a Cospedal de que el CNI pretendía boicotear la investigación que estaba realizando en Cataluña, y por eso le dijo que había detectado que al testigo Javier de la Rosa, quien había sido captado por él, se le había llegado a pedir que no diera más datos sobre el patrimonio oculto de la familia del expresidente catalán.
Además de Sáenz de Santamaría también declararán como testigos este lunes en el juicio del caso Kitchen el exministro Javier Arenas, el exjefe de gabinete de la Secretaría de Estado de Jorge Sanchís Bordetas y el hijo del extesorero y Rosalía Iglesias, Willy Bárcenas Iglesias.
tres grabaciones
En su declaración en el juicio del caso Kitchen, el extesorero del PP Luis Bárcenas aseguró que guardaba tres grabaciones, una hecha a sí mismo “en la que explicaba la contabilidad extracontable del partido, una cortita con Rajoy y una también corta, pero un poco más extensa, con Arenas”, en referencia al que fue secretario general del PP y hoy senador, Javier Arenas. Estas grabaciones las guardaba en un pendrive, que según el extesorero le sustrajeron a los integrantes del clan policial.
El inspector que investigó el caso Kitchen, Gonzalo Fraga, aludió en su declaración, que se alargó más de 12 horas, que en otra grabación, esta realizada a Sergio Ríos –el que fuera chófer de Luis Bárcenas– Villarejo se dirige al confiado para encomendarle que había que darle “al tarro para encontrar las grabaciones”, con la finalidad de destruirlas y que no fueron aportadas al caso Gürtel.
Suscríbete para seguir leyendo