La alcaldesa de Cangas, Araceli Gestido (BNG); y el concejal de Urbanismo, Antón Iglesias (BNG) descargaron ayer por la mañana personalmente el cuadro con el rostro de los alcaldes del ayuntamiento desde 1910 que estaba en el vestíbulo de la casa consistorial y en el que figura la fotografía del regidor franquista Óscar Boán Callejas, que se dirigió al ayuntamiento entre 1936 y 1937.
La decisión se toma después de que Levante-EMV y Faro de Vigo hayan sacado a la luz pública la historia de represión de Boán Callejas que, como teniente coronel, presidió en Valencia consejos de guerra en el franquismo, como el que acabó en 1941 con la vida de Joan Baptiste Peset Aleixandre, que fue rector de la Universitat de València. Boán Callejas también fue «verdugo» de otras 50 víctimas, y tiene abierta una querella contra él en el Juzgado de Paterna.
El cuadro permanecerá guardado hasta que el gobierno local decida qué hacer. Se barajan dos hipótesis: una, que el cuadro se ponga de nuevo en su sitio pero sin los alcaldes de la dictadura, haciendo un anexo al mismo en el que se explique la razón; y otra, retire todo el cuadro para el archivo municipal. Hay que recordar que, aunque estaba expuesto en un lugar preferente del Concello de Cangas, no era un cuadro de honor, sino que fue un regalo del historiador local Manuel Rodal, que tenía como propósito poner cara a los alcaldes de Cangas.
Fue una decisión abrupta, adoptada por el gobierno, pero sin que estuviera avalada por un informe jurídico, que la alcaldesa de Cangas había solicitado para amparar la retirada del cuadro en la Ley de la Memoria Democrática. No llegó el informe. Solo hubo una conversación telefónica de por medio en el que el gabinete jurídico que tiene el Concello de Cangas mostró dudas. La regidora local también pudo apreciar la ambigüedad de la ley mencionada respecto a la retirada de este tipo de cuadros. Pero la situación, por las informaciones que iba sacando el periódico Levante-EMV, de la editorial Prensa Ibérica, se antojaba cada vez más vergonzosa.
Todo el gobierno local ya había manifestado su deseo de retirar el cuadro, sobre todo la fotografía de Óscar Boán Callejas, así que ayer, cuando la jornada de mañana estaba a punto de concluir, y tras reunión de última hora de la alcaldesa con la primera teniente de alcaldesa, la socialista Sagrario Martínez, y los ediles nacionalistas, Xiana Abal y Antón Iglesias, se procedió a la retirada del cuadro. La regidora local y el edil de Urbanismo, Antón Iglesias, se encargaron de bajar el pesado cuadro que presidía buena parte del vestíbulo del consistorio de Cangas, se encargaron de bajarlo y trasladarlo a las dependencias de Medio Ambiente, donde se colocó con las fotografías mirando a la pared, en un acto consciente de que había que hacerlo de ese modo, para que no diera la impresión de que se había trasladado el cuadro a otras dependencias.
La alcaldesa de Cangas sí considera que puede ampararse en la Ley de la Memoria Democrática para la retirada del cuadro. Sostiene que la citada ley, en su artículo 35 recoge los símbolos y elementos contrarios a la memoria democrática. Respecto a fotografías, en su apartado 4, señala que: “cuando los elementos contrarios a la memoria democrática estén ubicados o colocados en edificios de carácter público, las instituciones o personas jurídicas titulares de los mismos serán responsables de su retirada o eliminación. Carecerán de visibilidad los retaros u otras manifestaciones artísticas de militares y ministros asociados a la sublevación militar o al sistema represivo de la Dictadura. A tal efecto no podrán mostrarse en lugares representativos y, en particular, despachos u otras estancias de altos cargos, espacios comunes de uso, ni en áreas de acceso al público”. La ley habla de militares y ministros, no de alcaldes, pero Óscar Boán Callejas sí que fue un militar, de ahí que tenga sentido aplicar ese artículo.
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