El Banco de España está considerando imponer reglas más estrictas para obtener una hipoteca, aunque reconoce que esto podría tener un impacto en los compradores jóvenes y de bajos ingresos en el país.
El año pasado se concedieron más de medio millón de hipotecas en España, la cifra más alta en 15 años, pero es posible que todo eso cambie.
En la última edición de su Informe de Estabilidad Financiera, el Banco de España afirmó que continúa estudiando “los potenciales efectos de introducir límites a las condiciones de los préstamos hipotecarios”.
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Según la institución, el objetivo principal de esto sería fortalecer la estabilidad del sistema financiero y prevenir riesgos excesivos en el mercado crediticio.
También reconoció, sin embargo, que esto podría generar mayores costos para las familias.
Los análisis preliminares de la medida del propio Banco de España indicaron que el endurecimiento de las condiciones hipotecarias tendría un impacto directo en el acceso al crédito, lo que afectaría especialmente a los jóvenes que intentan acceder al sector inmobiliario y a aquellos con menos recursos financieros.
Como resultado, creen que esto significaría un cambio mayor de la compra al alquiler, ya que menos personas estarían en condiciones de poder obtener una hipoteca y, por lo tanto, permanecerían en viviendas de alquiler por más tiempo.
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Para comprender el impacto de esta medida “es crucial comprender plenamente sus efectos” y determinar qué tipo de limitaciones permitirían un equilibrio favorable entre ventajas y desventajas, explicó la organización.
Una manera que el Banco de España cree que podrían evitar que los jóvenes se vean tan afectados es incorporando excepciones o límites menos estrictos para determinados colectivos vulnerables.
Esta flexibilidad, según la organización, permitiría una implementación más eficiente y reduciría los efectos negativos sobre quienes tienen mayores dificultades para comprar una propiedad en primer lugar.
El estudio revela que las familias con buena situación financiera compran viviendas a precios muy similares a su objetivo inicial. La diferencia media entre el precio deseado y el precio finalmente pagado es de sólo unos 1.000 euros.
Por el contrario, las familias con menos recursos económicos compran viviendas mucho más baratas de lo que querían inicialmente. En estos casos, la diferencia mediana entre el precio deseado y el precio de compra ronda los 45.000€.
Entre quienes tienen mayor capacidad financiera y actualmente alquilan, la probabilidad anual de convertirse en propietarios de su vivienda y obtener una hipoteca es del 8,4 por ciento, mientras que para quienes tienen menos recursos esa probabilidad cae al 2,8 por ciento.
La implementación de requisitos hipotecarios más estrictos es algo que los expertos financieros habían pronosticado a principios de este año. El corredor hipotecario Kelisto dijo en enero que debido al aumento de los riesgos financieros, los bancos podrían volverse más selectivos a la hora de aprobar hipotecas.
El asesor financiero Bayteca coincidió diciendo que “el aumento de los precios y la necesidad de solicitar más capital para comprar vivienda podría llevar a los bancos a rechazar más solicitudes”.
Es importante recordar que hasta ahora nada ha cambiado, la introducción de requisitos hipotecarios más estrictos aún debe estudiarse y debatirse más a fondo antes de que pueda entrar en vigor.
En el mismo informe, el Banco de España descartó la existencia de una burbuja inmobiliaria en España. Aunque reconoce que los precios de la vivienda siguen aumentando considerablemente, cree que no hay señales comparables a las de la crisis inmobiliaria de hace 20 años.
“No observamos tensión alguna en las finanzas de los hogares ni excesiva actividad en materia de crédito”, afirmó Daniel Pérez Cid, director general de Estabilidad, Regulación y Resolución Financiera.