Andalucía ya no es una “excepción”. El pacto de Juanma Moreno con Vox ha puesto fin al concepto de vía andaluza tal y como se había planteado durante los últimos años a cambio de lograr una investidura rápida (no ha transcurrido ni un mes y medio desde las elecciones) y un pacto que dé estabilidad al ejecutivo autonómico durante los próximos cuatro años. Ahora, el reto será mantener una línea propia dentro de este nuevo escenario político y hacer que siga viva esa advertencia lanzada en la mesa de negociación: “Juanma Moreno no va a cambiar, va a seguir siendo el mismo”.
Los rostros de los dirigentes del PP andaluz no reflejaban ayer ni satisfacción ni alivio. Más bien una cierta preocupación. La aspiración de un gobierno en solitario y de un acuerdo diferente al firmado en Castilla y León, Aragón o Extremadura se esfumó conforme fueron pasando los días y la dirección de los populares percibió que las posiciones de la formación de Santiago Abascal eran inamovibles. Pese a sus 53 diputados, Moreno se encontró ante la disyuntiva de defender sus señales de identidad a riesgo de afrontar meses de bloqueo o incluso una repetición electoral o aceptar buena parte de las exigencias de Vox. Optó por lo segundo.
“Todos nos dejamos pelos en la gatera, todos tenemos que dejarnos algo atrás (…) Lío ha habido pero la dinámica parlamentaria nos lleva a llegar a acuerdos. Los ciudadanos mandan. Si hubieran querido una mayoría suficiente del PP hubieran votado distinto”, apuntó para a continuación defender la legitimidad de los 15 diputados de Vox: “Lo votan cientos de millas de personas. Tienen la máxima legitimidad como tercera fuerza política y la segunda en Almería. Acuerdo es trabajar para llegar a puntos comunes”. La alianza garantiza estabilidad a la legislatura. Al menos sobre el papel son cuatro años de presupuestos.
Gobierno de coalición
La primera renuncia del presidente del PP ha sido aceptar la entrada del líder de Vox, Manuel Gavira, en el Gobierno andaluz. No tendrá tres consejerías como en otras comunidades autónomas, pero sí algunas competencias claves que suman 1.200 millones de euros y una vicepresidencia que le da peso en San Telmo. Dirigirá Turismo, Justicia, Administración Local y Desregulación, un nuevo concepto acuñado por la formación de Santiago Abascal en todos los territorios. Lo que hasta hace unas semanas era un “lío” y una coalición que no respondía a los resultados electorales, ahora se explica como un pacto necesario para dar estabilidad al gobierno autonómico.
Podría haber sido incluso mayor la cesión. Vox ha llegado a reclamar hasta tres consejerías y había puesto el foco en la agricultura o las políticas sociales. El presidente andaluz ha conseguido blindar estas políticas y ha acabado cediendo unas áreas con peso político pero que no afecta a las diferencias entre PP y Vox políticamente más sensibles como puedan ser la igualdad, los derechos LGTBI o la violencia de género. Esas han sido las líneas rojas del PP en el reparto de consejerías.
Manuel Gavira tendrá una vicepresidencia, pero no será la única. Habrá otros de dirigentes del PP. Y entre los puntos del acuerdo figura que en ausencia de Juanma Moreno (por un viaje institucional por ejemplo) la presidencia no correspondería en ningún caso al líder de Vox.
150 medidas pactadas
La segunda ha sido el acuerdo político de 150 medidas en materias con inmigración, el medio ambiente, la fiscalidad, la agricultura o la sanidad. Moreno, quien durante años había defendido una política migratoria de acogida e incluso había firmado pactos con Ceuta y había cumplido estrictamente el decreto de reparto de menores inmigrantes, ahora se compromete a no acoger más, a recortar subvenciones a entidades que trabajan con inmigrantes (un planteamiento que señala entre otras a Cáritas) ya establecer la prioridad nacional.
El lema electoral de Vox, el “eslogan vacío” como lo definió Moreno ha entrado de lleno en un documento con la firma de Juanma Moreno. “Es el concepto de arraigo que ya está incorporado en el funcionamiento de la administración que se va a reforzar en el ámbito de la vivienda y en algunos servicios públicos”, defendió ahora el presidente quien se negó a que se tratara de una medida vinculada a la nacionalidad como sí plantea Vox, el otro firmante del mismo documento.
También entra de lleno el rechazo a “la agenda ideológica del cuidado del medio ambiente”, un concepto que golpea una de las líneas de flotación del discurso de Juanma Moreno durante estos años que le había llevado a erigirse en uno de los grandes defensores de las políticas locales y autonómicas de lucha contra el cambio climático a nivel europeo.
Un tercer eje de ruptura con la vía andaluza queda recogido en el punto que plantea un recorte a las líneas de colaboración con las organizaciones sindicales. Las mismas que han firmado un acuerdo tras otro con Juanma Moreno (incluida una ley de participación institucional) y que ahora se ven situadas en el foco de las reducciones de “gastos superfluos” que reclaman la formación de Abascal.
El acuerdo incluye también otras dos cesiones de mucho menor calado político. Por un lado, una vicepresidencia en la Mesa del Parlamento con la que el PP consigue mantener la mayoría en todas las votaciones y proteger su agenda legislativa (tendrá cinco de los nueve representantes). Por otro lado uno de los puestos de senador que los populares apenas necesitan al contar con una holgada mayoría absoluta en la Cámara Alta.
Satisfacción de Vox
Si los rostros de los dirigentes del PP reflejaban preocupación, los de Vox eran de satisfacción. Su resultado en las elecciones del 17M fue peor que el de otras comunidades en relación con la fuerza más votada: 30 puntos de diferencia. Pero han hecho valer al máximo sus quince diputados. No han conseguido todo lo que reclamaban pero sí han entrado en el gobierno y han conseguido introducir sus principales lemas políticos en el documento de gobierno.
“Va a ser el gobierno con más apoyos que ha tenido Andalucía. Serán 68 diputados”, presumió el líder de Vox, Manuel Gavira, con un tono especialmente conciliador y un mensaje en el que prometió “lealtad” al ejecutivo de Moreno.
Ese es uno de los puntos clave del acuerdo y de la relación entre dos formaciones políticas que en los últimos meses han protagonizado sonadas rupturas en otros territorios. El objetivo, de cumplirse esta estrategia, es mantener al menos uno de los ejes sobre los que se sustenta la “vía andaluza”, es decir, la estabilidad en el gobierno. Marcar la diferencia frente al Congreso de los diputados donde cada votación está marcada por la incertidumbre y donde se acumulan las iniciativas bloqueadas.
La oposición se hace fuerte.
El acuerdo ha sido, en la práctica, un balón de oxígeno para las formaciones de izquierda golpeadas por el resultado electoral del 17M (con la excepción de Adelante Andalucía). “Hoy se ha iniciado el fin del gobierno de Juanma Moreno”, exclamó con solemnidad el portavoz de Por Andalucía, Antonio Maíllo. “El ex moderado Moreno se está cachondeando del Parlamento”, formó el líder de Adelante José Ignacio García. Y el mismo relato lo descubrió la secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero: “Este es el acuerdo de la vergüenza que por primera vez deja entrar a la ultraderecha en el Gobierno andaluz”.
Los tres partidos además vieron reforzados sus críticas por las formas de la negociación entre PP y Vox. Tras semanas de silencio y una primera votación frustrada, todo se ha intentado zanjar en apenas media hora. El tiempo que transcurrió entre la firma de Juanma Moreno y Manuel Gavira y la votación en la que fue vestido por mayoría absoluta. El intento de que introducir una explicación oficial ante la Cámara del pacto fue zanjado por la Mesa del Parlamento con una ampliación de la mayoría del PP.
Fuente: El Correo de Andalucía