El presidente de la asociación Aviba de agencias de viajes de Baleares, Pedro Fiol, lo cuenta: “Aunque las estadísticas nos muestran que el gasto es mayor, hay que tener en cuenta que las infraestructuras de viajes se han encarecido y los viajeros gastan menos en su destino”.
Con infraestructura se refiere no sólo al alojamiento sino también a los viajes. Las estadísticas sobre el gasto de los turistas están muy inclinadas a favor de estos dos costes clave de las vacaciones. El gasto en destino es lo que la mayoría de la gente intuye: la actividad de bares, restaurantes, tiendas, excursiones, etc. Como anécdota, siempre se pueden poner ejemplos, por ejemplo, de restaurantes llenos, ya sean en complejos turísticos o en otros lugares, pero la experiencia general relatada por asociaciones empresariales en Mallorca y Baleares no miente.
“Julio ha empezado más flojo de lo esperado. La factura media ha bajado, al igual que el número de comidas servidas”, afirma Juanmi Ferrer, presidente de la Asociación de Restauradores CAEB. Su sector sufre el aumento de los precios de los alimentos y nota, más que nunca, que los visitantes se aprietan el cinturón y comen menos fuera de casa.
“Este mes de julio está siendo bastante malo y la tendencia es cada vez más débil en julio y agosto. Esto fue visible el año pasado, pero este año es más”. Las palabras son las del presidente de la federación del transporte, Rafel Roig. Como otros actores del sector turístico, señala un cambio en los patrones de viaje. “Antes venían hasta 15 días, ahora se quedan sólo cinco. Invierten en un coche de alquiler para explorar la isla y hacer una maratón”.
Para la vicepresidenta de la Federación de Hoteleros de Mallorca, María José Aguiló, “la sensación general es de estabilidad, con una demanda que responde a la calidad de la oferta y al destino, aunque en un contexto más exigente y con clientes que siguen reservando con menos antelación”. Las reservas confirmadas son sólo ligeramente inferiores a las del año pasado, a la espera de las cifras definitivas, pero los ingresos están mejorando. “Esperamos una temporada muy similar a la de 2025”.
El presidente de Mallorca Villas, Miguel Cifre, afirma: “No es que tengamos muchos clientes, pero no es una mala temporada”. El presidente de la asociación de alquileres vacacionales Habtur, Toni Barceló, añade: “El inicio ha sido algo mediocre, más lento que en años anteriores, pero esperamos que el resto del año sea similar al año pasado”.
Algo en lo que el sector turístico está de acuerdo es en la señal de una recuperación del turismo alemán. Así lo indican las últimas cifras del turismo, las de mayo: un aumento de más del 10% en Mallorca, tras doce meses de repetidos descensos mensuales. El retraso en la publicación de las cifras oficiales hace que las de julio no se conozcan hasta principios de septiembre y las de agosto hasta octubre. Estas son las verdaderas cifras altas del verano.
Cualesquiera que sean para los visitantes reales, es seguro que el gasto habrá aumentado. Por lo tanto, los políticos resaltarán esto, ya que el mantra en las Baleares suele ser que un aumento del gasto es indicativo de una política que favorece la calidad sobre la cantidad, cuando no necesariamente indica nada por el estilo. Sería muy inusual que el gasto no aumentara, y entonces hay que considerar en qué se destina el gasto. Pedro Fiol tiene razón.