El Gobierno deberá decidir antes de las elecciones si renueva su polémico contrato militar con Palantir

El adelanto de las elecciones generales en España deja otra cuestión candente por decidir: el contrato público de al menos 16,5 millones de euros que el Gobierno tiene con Palantir, una empresa de análisis de datos que ha generado controversia por sus vínculos con Donald Trump, su implicación en la guerra en Gaza y sus proclamas reaccionarias. El acuerdo militar finalizará sin posibilidad de prórroga el próximo 30 de noviembre, un día después de los comicios, pero el Ejecutivo de Pedro Sánchez no ha explicado públicamente si mantendrá su relación con la polémica firma.

El contrato que Palantir ostenta en España permite al Estado Mayor de la Defensa acceder a Gotham, un programa informático que utiliza inteligencia artificial para analizar los datos brutos recopilados por sus clientes para extraer patrones que permitan “mejorar y acelerar la toma de decisiones” de las Fuerzas Armadas. La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha descartado dar detalles sobre ese uso.

El convenio fue adjudicado el 10 de octubre de 2023 y se formalizó en noviembre de ese año. El pliego de sus cláusulas, revisado por EL PERIÓDICO, indica que expira el último día del próximo mes de noviembre y que “NO PODRÁ prorrogarse”. Sin embargo, eso no significa que no se pueda tramitar un nuevo contrato sin concurso público. La alianza con Palantir quedará en manos de la Moncloa.

Como adelantó entonces el portal Newtral.es, el contrato principal de Palantir en España fue negociado sin publicidad, una modalidad en la Ley de Contratos del Sector Público (LCSP) que permitía cerrar la puerta a las candidaturas de otras empresas. Esa vía ha sido criticada por expertos en contratación pública. A ese contrato se le suma otro anterior de 256.200 euros otorgado por una prueba de concepto de ese software para el sistema de inteligencia del ejército. En total, ambos se habrían convertido en un ingreso acumulado para Palantir de casi 16,8 millones de euros de dinero público. Sin embargo, una nota del Estado Mayor de la Defensa obtenida por la Associació Protecció de la Frontera Electrònica eleva la factura a casi 19,5 millones de euros, pero no aclara a qué se debe ese incremento.

Palantir ha entrado por la puerta trasera y tiene enormes implicaciones para la seguridad nacional y la defensa de España.

Txema Guijarro

— secretario general del Grupo Plurinacional Sumar en el Congreso

Indignación de los socios del Gobierno

El contrato ha despertado malestar entre los socios del Gobierno, que se oponen frontalmente a esa alianza. La alianza del Estado con Palantir indigna a los socios del Gobierno, que se oponen frontalmente a su renovación. “Palantir es una amenaza a la seguridad, a la democracia ya la libertad en España. Ha entrado por la puerta trasera y tiene implicaciones enormes para la seguridad nacional y la defensa”, explica Txema Guijarro, secretario general del Grupo Plurinacional Sumar en el Congreso, a EL PERIÓDICO. “Palantir no puede ser socio de ningún país democrático”, añade Enrique Santiago, portavoz de Izquierda Unida en la Cámara Baja.

Desde 2023, la coalición de izquierdas ha exigido al Gobierno articular un plan de “desconexión tecnológica” de la industria militar israelí, plan que el Ministerio de Defensa abrazó el año pasado. Los diputados de Sumar aseguran que han presionado para incorporar Palantir y otras empresas de Estados Unidos a la lista de vetadas. Aun así, lamentan que el departamento de Robles “jamás” haya dado detalles sobre el contrato, el uso que el Ejército da a esa herramienta y si su integración en los sistemas informáticos de las administraciones públicas podrían exponer los datos de los ciudadanos que estos manejan.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, con la Brigada Rey Alfonso XIII II de la Legión en la Base Álvarez de Sotomayor en Viator, Almería. / Iñaki Gómez MDE

Los socios catalanes del Gobierno ven la existencia del contrato con Palantir con “preocupación”. “No es congruente con un Gobierno que se ha posicionado claramente en contra de los tics autoritarios de Trump”, explica Francesc-Marc Álvaro, diputado de ERC. “Palantir puede ser una actualización mejorada y más intrusiva de lo que sufrimos con Pegasus”, explica el diputado Josep Puig, de Junts, que ha preguntado al Ejecutivo —sin obtener respuesta— si esta herramienta adquirida por Defensa puede ser utilizada por Policía Nacional, Guardia Civil o Hacienda para “procesar datos de los ciudadanos”.

El diputado republicano coincide con Francisco Sierra, de Sumar, que lamenta que PSOE y PP se amparen en la franquista Ley de Secretos Oficiales de 1968 “para no dar cuenta” de la relación del Estado con una compañía “implicada en violaciones de derechos humanos” y que “persigue un modelo de Estado corporativo y fascista”. “Su opacidad es desesperante”, añade Guijarro, también portavoz de la Comisión de Defensa.

Preguntado por EL PERIÓDICO, el Ministerio de Defensa ha señalado que prefiere no hacer comentarios sobre ese contrato. Este diario se ha puesto en contacto también con Palantir, pero no ha obtenido respuesta.

Palantir no puede ser socio de ningún país democrático

Enrique Santiago

— portavoz de Izquierda Unida en el Congreso

Palantir en España

Bautizada con el nombre de las piedras videntes de la trilogía El Señor de los Anillos, Palantir fue fundada en 2003 como herramienta de apoyo a las agencias de inteligencia occidentales en un mundo aún tambaleante tras los atentados terroristas del 11-S. Eso explica que fuese regada con dinero de In-Q-Tel, la firma de capital riesgo de la CIA, y que entre sus clientes cuente con agencias como el FBI, la NSA o el Mossad. Su principal impulsor fue Peter Thiel, cofundador de PayPal junto a Elon Musk, primer inversor institucional en Facebook y SpaceX, aliado de Trump y mecenas del actual vicepresidente estadounidense JD Vance.

Palantir Technologies Spain SL se instaló en España en 2018, cuando se constituyó a través del cambio de denominación de otra empresa, Junera Investments. Sánchez acababa de llegar al Gobierno. Sin embargo, no empezó a operar hasta años más tarde. En 2021, su facturación fue de dos millones de euros. En 2024, esas cifras se habían disparado más de un 800% hasta superar los 19,26 millones, según las últimas cuentas depositadas por la compañía en el Registro Mercantil y revisadas por EL PERIÓDICO. Su beneficio neto creció un 56% entre 2023 y 2024 hasta alcanzar los 414.070 euros. Un total de 45 empresas españolas utilizan su tecnología, según La Voz de Galicia. Entre ellas, estarían Mahou, Mutua Madrileña, Eysa o Valoriza, apunta Público.

Choque con el Gobierno

La misión política de Palantir choca frontalmente con la línea adoptada por el Gobierno. Mientras Sánchez ha abandonado su oposición a Trump, a los directivos que ha descrito como “tecnoligarcas del algoritmo” ya la guerra de Israel en Gaza, la compañía ayuda a la administración republicana a espiar, ubicar, identificar y deportar a personas migrantes, aboga por poner la IA al servicio de los intereses militares de Washington y ha sido acusada por la relatora especial de la ONU, Francesca Albanese, de “rentabilizar el genocidio”.

Los postulados públicos de sus fundadores evidencian esa colisión. Thiel ha asegurado que libertad y democracia “no son compatibles” y que el pluralismo progresista que regula la tecnología es una reencarnación del Anticristo. Su actual director ejecutivo, Alex Karp, cercano al primer ministro israelí Binyamín Netanyahu, defiende la superioridad de Occidente frente a otras “subculturas” y convierte el servicio militar en un “deber universal”. Otro de sus impulsores, Joe Lonsdale, ha exigido recuperar los ahorcamientos públicos para demostrar el “liderazgo masculino” en EEUU.

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