El hormigón marino romano puede volverse más resistente a través de interacciones con el agua de mar, lo que ayuda a explicar por qué las antiguas estructuras portuarias sobrevivieron a condiciones que destruyen constantemente los materiales modernos.
Para la mayoría de los concretos, el agua de mar es un enemigo. La sal penetra en los poros, las reacciones químicas alteran la pasta de cemento y los cloruros…