No soy un experto, pero observando en la zona la cantidad de vegetación, juncos, cañas y otra vegetación invasora que actualmente ocupa cauces de ríos, barrancos y barrancas, me pregunto si nuestros políticos han aprendido alguna de las lecciones que fueron enseñados con tanta dureza durante la DANA de 2019, cuando inundaciones catastróficas destruyeron por completo aldeas, propiedades y huertos tradicionales en gran parte del área local.
Mientras La Vega Baja vuelve a afrontar septiembre con la incertidumbre de que pueda producirse una nueva situación de la DANA en los próximos días, todavía se siente demasiado reciente el devastador episodio de la riada de Santa María de septiembre de 2019, cuya intensidad, en algunas zonas del Bajo Se pensaba que Segura ocurría sólo una vez cada 500 años, pero de alguna manera la preocupación persiste.
El Río Segura en la Vega Baja acumula cada año más de 6.000 m³ de residuos flotantes y actualmente, la mayor parte de su recorrido, desde las puertas de Murcia en Las Norias hasta la desembocadura de Guardamar, no ha sido limpiado de la proliferación de caña invasora que podría , primero, reducir la velocidad del caudal del río en caso de lluvias torrenciales, y luego provocar un bloqueo, o una peligrosa acumulación de vegetación, alrededor de los puentes en los tramos urbanos, donde se reduce la capacidad del cauce.
En septiembre de 2019 se desplomó el canal de Almoradí, de donde liberó 20 hectómetros cúbicos que inundaron durante largos periodos amplias zonas de Dolores, Daya Vieja y San Fulgencio.
En las últimas semanas ha habido avisos de los vecinos de Molins, que estuvo días bajo el agua, de Formentera del Segura, donde una densa malla de vegetación apenas deja pasar un hilo de agua en esta época del año, y del propio Ayuntamiento de Orihuela, que es responsable de su propio tramo urbano, pero en la desembocadura todavía se puede ver el mismo patrón de juncos de más de cuatro metros de altura.
En la Orihuela Costa, ni la CHS ni el Ayuntamiento de Orihuela han actuado en ninguno de los seis cauces fluviales que desembocan en las playas de Orihuela. Árboles invasores, malezas y desechos urbanos obstruyen muchos de los canales que también se han ido estrechando en los últimos treinta años debido a las presiones de la urbanización. Nadie actúa mientras los debates sobre quién debe hacerse cargo parecen no avanzar.
La CHS dice no tener responsabilidad cuando los cauces son urbanos, al considerar que se encuentran en la costa de Orihuela. Entre ellos se encuentra el Río Nacimiento, capaz de sumar hasta 380 metros cúbicos por segundo en su desembocadura y que está cubierto por una densa vegetación invasora de caña en su tramo final, donde llega a la playa de La Glea en Campoamor.
Sin embargo, en los últimos meses, la CHS ha llevado a cabo un dragado de emergencia en la desembocadura del antiguo cauce del río Segura, donde la colmatación por sedimentos fue una de las principales causas de la continuación de la inundación de miles de hectáreas de huertas tradicionales, entre Guardamar, San Fulgencio y Dolores, en 2019.
Otra de las actuaciones que han llevado a cabo en los terrenos de dominio público de los cauces de los ríos ha sido la limpieza del río Seco, aguas arriba de la autopista, en coordinación con el Ayuntamiento del Pilar de la Horadada, que ha contratado trabajos de mantenimiento por 40.000 euros, para despejar 1.700 metros lineales de su cauce hasta su desembocadura en la playa de Mil Palmeras.
Pero a pesar del anuncio de una inversión de 600 millones de euros contemplada en el plan de Cuenca, la CHS ha avanzado poco con inversiones de fondo para reducir el impacto de las inundaciones en la región con partidos políticos y agricultores que les vuelven a acusar de utilizar la Vega. La Baja como socavón para la Región de Murcia.
Las comunidades locales ahora sólo pueden esperar nerviosamente para ver si las medidas adoptadas durante los cuatro años intermedios ayudarán a proteger La Vega Baja contra las inundaciones de la DANA, en caso de que llegue.