Como este jueves fue el Día de Difuntos, me fui a ver ‘Don Juan Tenorio’. Hay que cumplir con esa tradición, por lo menos hasta que no nos la prohíban por machista y heteronosequé. Tan absorto estaba en los versos de Zorrilla, que cuando Don Juan dijo aquello de “…un día para conseguirlas, otro para abandonarlas, dos para sustituirlas y una hora para olvidarlas”, Me pareció que era Pedro Sánchez refiriéndose a sus convicciones.. Un día asegura que la amnistía es para él una línea roja que no se puede cruzar, al día siguiente abandona esa opinión, al otro, la sustituye por la idea de que la amnistía es lo mejor para Catalunya y España, y al cabo de una hora más ya ni siquiera recuerda lo que opinaba al principio. No le falta a nuestro Pedro Tenorio más que añadir, espada en mano, “por donde quiera que fui, la razón atropellé, la virtud escarnecí ya la justicia burlé”. Y a fe que no habría de faltar quien le aplaudiera, vive Dios.
Cambiar de opinión no es malo. A Keynes le acusaron una vez de ello y, lejos de negarlo, respondió: “Por supuesto: cuando cambian las circunstancias, cambio de opinión. ¿Usted no?”. A Pedro Tenorio le sucede lo mismo, aunque en su caso las circunstancias que han cambiado son que ahora necesita los votos de JuntsxPSOE (o como se llamen hoy) para seguir gobernando, así que nada más natural que cambiar de opinión.
Lo hace por nuestro bien, por supuesto, porque, aunque nosotros lo ignoramos, estamos en una situación dramática que solo puede solucionarse dando de nuevo combustible a los lacistas, que eso y no otra cosa supondrá la amnistía. Son de admirar gobiernos esos que, en vista de que por las buenas no aceptamos lo que nos conviene, nos lo dan por las malas, como los padres diligentes dan a sus hijos las medicinas que han de curarles. Lo que hoy es una línea roja, mañana será rosa, y pasado, amarilla como el lacismo, todo sea por nuestro bien.
Tanto da que el Vivales le responde una y otra vez “más ved que os quiero advertir, que yo no os he ido a pedir jamás que me perdonéis”, porque el burlador de la Moncloa se ha propuesto seguir en el Gobierno al precio que sea . El Vivales va a ser amnistiado quiera o no quiera, aunque jure que volverá a delinquir. Y si no quiere, se le obliga.
Noticias relacionadas
A veces, en la vida, se hace necesario sacrificar a unos cuantos, en ese caso a los catalanes, para evitar un mal mayor, en ese caso que Pedro Tenorio deba abandonar la Moncloa. Entre una y otra posibilidad no hay color, los sacrificados deben ser los catalanes, la justicia, la tranquilidad, la convivencia y el bienestar, sin parar mientes. Como bien lo retrata Ciutti, su criado, “de todo se ve capaz, ni mira donde se mete, ni lo pregunta jamás”.
A lo peor, ese terror de Pedro Tenorio a tener que abandonar el Gobierno, se debe a que durante su mandato olvidó buscarse un puesto en algún consejo de administración, como hicieron sus antecesores en el cargo. Siendo así, cuenta con toda mi solidaridad y comprensión, la amnistía a cambio de cuatro años más es lo mínimo en esos casos, qué iba a hacer sino. A ver si en la próxima legislatura no se despista y se busca una buena colocación para cuando deje la Moncloa, no sea que vuelva a necesitar comprar votos y ya no le quede nada que ofrecer ni ciudadanos a los que avergonzar. Siete votos a cambio de una amnistía son un ofertón que además le dará derecho a decir bien alto que “en todas partes dejé memoria amarga de mí”.