La propuesta de ley de amnistía promueve el diálogo sobre los conflictos • The Canary News

El rey Felipe invitó entonces al primer ministro en funciones, Pedro Sánchez, del PSOE socialista, a ver si podía formar gobierno con sus socios de coalición y, de manera crucial para lograr un consenso mayoritario, ha tratado de incluir al separatista catalán. fiesta Junts muchos de quienes jugaron un papel decisivo en la convocatoria de un referéndum de independencia en octubre de 2017, lo que provocó una división cada vez más profunda en la política española. Las bases de su acuerdo se publicaron la semana pasada, con la promesa de una propuesta de amnistía que provocó reacciones, a veces extremas, y algunas protestas.

España El Tribunal Supremo se pronunció, visto por muchos como un golpe sin precedentes a cualquier intromisión política en el proceso legal, no sólo rechazando la supervisión política de la justicia, sino también enfatizando la importancia de mantener los pilares de la democracia lejos del alcance de las estrategias partidistas. Hay quienes dan a entender que la función principal del poder judicial es aplicar la ley, pero es la legislatura (las Cortes Generales) cuyo trabajo es crear y modificar la ley según las realidades políticas. La declaración del Tribunal Supremo es una respuesta directa a la iniciativa del gobierno de Sánchez, que ha buscado reducir el “lawfare” o el uso de procesos legales para deslegitimar a los oponentes políticos, donde la ley se utiliza como arma para perseguir objetivos políticos. La amnistía, dicen los críticos, podría ser un ejemplo de cómo la ley está diseñada para servir a intereses particulares, poniendo en riesgo la imparcialidad de la justicia. Los partidarios de la amnistía afirman que las acusaciones contra los separatistas catalanes ya han demostrado, infructuosamente, la reacción desproporcionada del gobierno de España hacia su deseo de diálogo democrático, recurriendo al “lawfare” en lugar de negociaciones políticas.

Democracia y diálogo sobre conflictos y criminalización

Tras el intento de referéndum del 1 de octubre (2017) y la posterior declaración de independencia, el gobierno español de la época (PÁGINAS), habiendo ignorado cualquier petición de diálogo y negado toda legitimidad al proceso, disolvieron las instituciones catalanas y presentaron cargos penales contra muchos de los políticos electos que habían intentado cumplir su mandato de debate y votación democrática sobre el tema. La continua criminalización de los servidores públicos y el posterior arresto o exilio de los líderes separatistas llevaron a una prolongada judicialización de lo que muchos consideraban una cuestión constitucional de la democracia. Negarse siquiera a discutir el tema y amenazar con un proceso judicial no ha hecho que los problemas desaparezcan; de hecho, para muchos ha arraigado sus puntos de vista, lo que ha llevado a cada vez menos oportunidades de discutir cómo resolver los problemas en el mejor interés del pueblo español.

Desde que se hizo evidente que Sánchez necesitaría negociar con Junts, la extrema derecha y los conservadores más moderados del PP han tratado de presentar cualquier negociación de este tipo como un trato con el diablo. Mientras que la izquierda socialista intenta explicar que la vía penal y judicial no ha resuelto de ninguna manera el problema de que los representantes elegidos democráticamente se conviertan en criminales, incluso cuando intentan encontrar soluciones a las preocupaciones legítimas de su electorado sin conflicto ni confrontación. Lo que pasó en Cataluña no debería haber sucedido como sucedió, y es trabajo de nuestros representantes electos tratar de resolver los problemas, no encerrarse unos a otros.

Proyecto de ley de amnistía

Se publicó hoy una nueva propuesta de ley, la “Ley de Amnistía Pacto de Investidura” (una (máquina) básica traducción al inglés aquí) intenta abordar el complejo y prolongado conflicto político en Cataluña, centrándose en promover el diálogo, la reconciliación y la normalización de las relaciones entre Cataluña y el resto de España. Los aspectos clave de las propuestas incluyen:

Promoción del Diálogo: Enfatizando la necesidad de un diálogo político sobre las medidas judiciales para resolver el conflicto, sugiriendo que las acciones legales contra figuras políticas pueden haber exacerbado la situación.

Amnistía como herramienta para la reconciliación: La ley propone la amnistía como un medio para facilitar la reintegración de figuras políticas a la vida pública, con el objetivo de crear un entorno más propicio para el diálogo y la negociación.

Exclusión de Infracciones Graves: Excluye explícitamente de la amnistía las violaciones graves de derechos humanos, como la tortura o el terrorismo, centrándose en actos estrictamente relacionados con el contexto político y social del proceso independentista catalán.

Precedentes históricos: El documento hace referencia a precedentes históricos de amnistía en España y otros países, sugiriendo que es una herramienta legal reconocida para resolver conflictos políticos.

La derecha política española ha dicho que esto es de alguna manera un ataque a la Constitución, en su opinión, dando a los infractores de la ley una tarjeta para “salir de la cárcel”, abriendo el camino para cualquiera que quiera dividir España. intentarlo con impunidad. La extrema derecha ha ido mucho más lejos, afirmando que este acuerdo intenta romper el orden constitucional y es un ataque directo al Estado de derecho y a la imparcialidad judicial.

Por supuesto, lo que muchos de estos argumentos de la oposición no reconocen, en su prisa por denunciar maldad, traición y dictadura, es que este es sólo el primer borrador, una propuesta, que se presentará a las Cortes Generales (parlamento) para su debate. Toda la urgencia, toda la acritud y hasta ahora toda la violencia provienen de los partidarios de la derecha, menos de los conservadores más centristas que de los extremos, pero aun así utilizan un lenguaje desproporcionado con respecto a la realidad democrática. proceso de creación de legislación.

¿Qué pasa después?

Que este acuerdo sea un esfuerzo que valga la pena dependerá de varios factores, entre ellos la transición de los proyectos de ley a través de las Cortes españolas, empezando por el Congreso de los Diputados, cuyo trabajo es decidir su efectividad en la resolución de conflictos; Si la ley restablece exitosamente el diálogo y ayuda a resolver el conflicto político, podría considerarse que vale la pena. Debatirán la medida de Opinión pública y apoyo al proyecto de ley. debatir sobre la aceptación, o no, de la ley por parte de la ciudadanía, tanto en Cataluña como en el resto de España, lo que será crucial para su éxito general. Tendrán en cuenta la consideraciones legales y éticas; ya que la ley debe alinearse con estándares legales y éticos más amplios, tanto a nivel nacional como internacional. Los representantes elegidos democráticamente en España también sopesarán la impacto en los principios democráticosdebatiendo cómo la ley afecta las bases de esta democracia constitucional, incluido el Estado de derecho y los derechos humanos, todas consideraciones clave.

En última instancia, la evaluación del valor de esta ley dependerá de una multitud de perspectivas de expertos legales, políticos, el público y de cómo todo esto se alinea con la principios democráticos recogidos en la Constitución españolay, en última instancia, hasta qué punto llega hacia el objetivo general de resolver la cuestión catalana.

Cómo se hacen las leyes en una democracia

Para cualquiera que no esté familiarizado con cómo se elaboran o modifican las leyes en una democracia, el proceso legislativo en España, particularmente para un proyecto de ley como la “Ley de Amnistía Pacto de Investidura” que se presenta en el Congreso de los Diputados, implica varias etapas:

  1. Presentación del proyecto de ley: El proyecto de ley se presenta al Congreso de los Diputados. En el caso de esta ley concreta, la introducen los grupos parlamentarios.
  2. Admisión a Tramitación: La Mesa del Congreso de los Diputados decide sobre la admisión a trámite del proyecto de ley. De ser admitido, el proyecto de ley se publica en el Boletín Oficial de las Cortes Generales y se remite al Gobierno para su dictamen.
  3. Opinión del gobierno: El Gobierno puede dar su opinión sobre el proyecto de ley. Esta opinión no es vinculante pero puede influir en los debates y procedimientos.
  4. Debate en el Pleno: El proyecto de ley se debate en una sesión plenaria del Congreso. Esta es la primera lectura, donde se discuten los principios generales del proyecto de ley. Los diputados pueden votar para proceder con el proyecto de ley, modificarlo o rechazarlo.
  5. Etapa del Comité: Si el proyecto de ley pasa la primera lectura, se envía a una comisión parlamentaria pertinente a su tema. El comité examina el proyecto de ley en detalle y se pueden proponer y debatir enmiendas.
  6. Informe del Comité: El comité prepara un informe sobre el proyecto de ley, incluidas las modificaciones. Este informe se envía luego al plenario.
  7. Segundo Debate en el Pleno: El proyecto de ley, junto con el informe de la comisión y las enmiendas, se debate en una segunda sesión plenaria. Se vota cada artículo y enmienda.
  8. Senado español – Las Cortes Generales

    Revisión del Senado: Si el proyecto de ley es aprobado en el Congreso de los Diputados, se envía al Senado. El Senado puede vetar o proponer enmiendas. Un veto puede ser anulado por mayoría absoluta del Congreso de los Diputados.

  9. Aprobacíon final: Si el Senado modifica el proyecto de ley, regresa al Congreso para una votación final. Si no hay enmiendas ni vetos, o si estos son anulados, el proyecto se considera aprobado.
  10. Sanción y Promulgación: El paso final es la sanción por parte del Rey de España y publicación en el Boletín Oficial del Estado. La ley entrará entonces en vigor en la fecha especificada en el texto.

A lo largo de este proceso, el proyecto de ley puede sufrir modificaciones y su avance depende de la dinámica política, los debates y las negociaciones dentro del Congreso y entre el Congreso y el Senado.

Protestas conservadoras y de extrema derecha contra la política de amnistía del PSOE de Pedro Sánchez en Madrid