Un nuevo estudio publicado en la revista Science revela que los bonobos, nuestros parientes vivos más cercanos, son capaces de cooperar con individuos de otros grupos, incluso formando alianzas contra agresores sexuales.
Los hallazgos ofrecieron pistas sobre cómo las primeras sociedades humanas podrían haber evolucionado desde pequeños grupos basados en parentesco hasta otros más grandes y complejos.
Bonobos: Los simios pacíficos
(Foto: GEORGES GOBET/AFP vía Getty Images)
(Foto: GEORGES GOBET/AFP vía Getty Images)
Bonobos (pan paniscus) son una de las dos especies de chimpancés, siendo la otra el chimpancé común (Pan trogloditas).
Ambos son genéticamente muy similares a los humanos y comparten aproximadamente el 98% de nuestro ADN.
Sin embargo, mientras que los chimpancés comunes son conocidos por su comportamiento agresivo y violento hacia los forasteros, los bonobos son más pacíficos y tolerantes.
Los bonobos viven sólo en los bosques remotos de la República Democrática del Congo, donde enfrentan amenazas por la pérdida de hábitat, la caza y la guerra civil. Están clasificados como en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Las sociedades bonobo están dirigidas por mujeres, lo que las convierte en la única especie matriarcal de grandes simios.
Los científicos los han documentado tanto en zoológicos como en la naturaleza, compartiendo abierta y voluntariamente comida y refugio con bonobos desconocidos para ellos.
También utilizan el sexo como forma de resolver conflictos y mantener vínculos sociales, lo que les valió el sobrenombre de “los hippies del reino animal”.
Estos primates son muy inteligentes y se ha demostrado que se comunican mediante gestos, expresiones faciales y vocalizaciones. Algunos bonobos incluso han aprendido a utilizar el lenguaje y los símbolos humanos en cautiverio.
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Cooperación más allá del parentesco
El nuevo estudio, dirigido por Liran Samuni del Centro Alemán de Primates en Gottingen y Martin Surbeck de la Universidad de Harvard, es el primero en examinar las interacciones entre diferentes grupos de bonobos en la naturaleza.
Los investigadores pasaron dos años siguiendo a dos pequeños grupos de bonobos de 11 y 20 adultos respectivamente, en la Reserva Kokolopori Bonobo en la República Democrática del Congo.
Observaron que el Los bonobos pasaron el 20% del tiempo total juntos.participando en diversos comportamientos cooperativos, como arreglarse, compartir alimentos, viajar y descansar2.
Los investigadores también descubrieron que la cooperación entre los grupos fue impulsada en gran medida por unos pocos individuos seleccionados que eran más útiles dentro de su propio grupo.
Estos bonobos “prosociales” tendían a conectarse con bonobos similares del otro grupo, creando un sistema de beneficio mutuo o “altruismo recíproco”.
Por ejemplo, los investigadores presenciaron un caso en el que una hembra bonobo de un grupo preparó a un bonobo macho de otro grupoy luego recibió comida de él.
Otro hallazgo interesante fue que las hembras bonobos formaron coaliciones con hembras de otros grupos para protegerse de la agresión sexual de los machos.
Los investigadores registraron un incidente en el que un bonobo macho intentó obligar a una bonobo hembra de otro grupo a aparearse con él, pero fue ahuyentado por un grupo de hembras de ambos grupos.
Esto sugiere que las hembras bonobos utilizan la cooperación como estrategia para aumentar su autonomía reproductiva y reducir la dominancia masculina.
Una ventana a nuestro pasado
El estudio proporciona nuevos conocimientos sobre los orígenes evolutivos de la cooperación humana, que se considera un factor clave para el éxito de nuestra especie.
La sociedad humana se basa en nuestra capacidad de cooperar con otros más allá de nuestra familia y grupos sociales inmediatos, en todo, desde el comercio y la política hasta la cultura y la religión.
Sin embargo, las raíces evolutivas de este rasgo aún no están claras. Algunos científicos han argumentado que la hostilidad contra los extraños es innata a la naturaleza humana y que la hemos superado inventando nuevas normas e instituciones sociales.
Otros han sugerido que la cooperación con extraños es un rasgo antiguo y adaptativo que surgió en respuesta a desafíos ecológicos y sociales.
El nuevo estudio apoya este último punto de vista, al mostrar que los bonobos, nuestros parientes vivos más cercanos, también cooperan con los forasteros, de manera similar a los humanos.
Los investigadores argumentaron que estudiar los bonobos ofrece una “ventana a nuestro pasado”, posiblemente revelando cómo nuestros propios antepasados comenzaron a expandir sus redes sociales y colaborar con otros para beneficio mutuo.
También propusieron que los bonobos pueden servir como modelo para comprender el papel del empoderamiento femenino y la igualdad sexual en la evolución humana, ya que estos factores pueden haber facilitado la cooperación y reducido la violencia entre los primeros humanos.
El estudio también tiene implicaciones para la conservación de los bonobos, ya que destaca su comportamiento social único y complejo, que se ve amenazado por las actividades humanas.
Los investigadores esperan que sus hallazgos generen conciencia y apoyo para la protección de los bonobos y su hábitat, así como de las comunidades locales que coexisten con ellos.
También planean continuar su investigación sobre la cooperación de los bonobos, explorando los mecanismos genéticos, hormonales y neuronales que subyacen a ella y comparándola con la cooperación de otros primates, como chimpancés y gorilas.
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