El pequeño pueblo de Yátor (Cádiar) en la Alpujarra Granadina ahora tiene un bar gracias a una joven y a la Junta de Andalucía.
Yátor no es una metrópoli pues apenas tiene 100 habitantes y ese número fue disminuyendo porque el caserío ni siquiera tenía un bar, hasta que llegó Noelia Ortega.
Es hija de padres que se mudaron a la Costa Brava hace décadas para buscar trabajo y ahora, después de 30 años, ha vuelto al lugar donde comenzó su familia.
Noelia y su marido, Kevin, que tienen tres hijos de cuatro, ocho y trece años, decidieron dejarlo todo en Lloret de Mar y empezar de nuevo en la Alpujarra.
Yátor fue donde ella nació y aunque todos se habían mudado, todos los años la familia regresaba durante el verano para reunirse con familiares. De niña y de adulta amaba la forma de vida en este alpujarreño pequeño pueblo y ansiaba vivir allí.
Poco después de que sus padres, Isabel y Fernando, se jubilaran y regresaran a Granada, ella y su marido decidieron hacer lo mismo, no sólo por ellos mismos sino también para vivir en un lugar saludable donde criar a sus hijos.
Necesitaban encontrar trabajo y vieron la oportunidad de reabrir el antiguo bar para jubilados que llevaba mucho tiempo cerrado. Respaldado por los aldeanos y el Junta con un préstamo para iniciar negocio por 6.000 euros.
El Junta Ya cuenta con una campaña para evitar la pérdida de habitantes en las zonas rurales, por lo que este proyecto encajaba muy bien.
Pero el bar de Noelia y Kevin, llamado Torrejon, es más que un simple lugar para tomar un café o una copa de vino, etc.; También es una especie de servicio social para el pueblo porque recogen paquetes postales para sus vecinos y otros servicios útiles.
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