Las mezclas de pesticidas alteran la comunicación de las abejas y la función de las colonias

Las abejas melíferas son polinizadores esenciales que contribuyen a la producción de muchos cultivos y plantas. Sin embargo, también enfrentan múltiples amenazas, como la pérdida de hábitat, parásitos, enfermedades y pesticidas.

Entre ellos, los pesticidas son particularmente preocupantes, ya que pueden afectar la capacidad de las abejas para comunicarse entre sí mediante señales químicas.

El papel del olfato en la sociedad de las abejas melíferas

(Foto: PHILIP FONG/AFP vía Getty Images)


Las abejas viven en comunidades complejas y dinámicasdonde constantemente intercambian información utilizando sustancias químicas que sirven como señales sociales.

Estas sustancias químicas, llamadas feromonas, pueden transmitir diversos mensajes, como la necesidad de alimento, la presencia de peligro o la calidad de una pareja potencial.

Por ejemplo, las abejas nodrizas, que son responsables de cuidar de las larvas que se convertirán en reinas u obreras, utilizan feromonas para controlar el desarrollo y las necesidades nutricionales de las larvas.

Las larvas emiten feromonas de cría para indicar que tienen hambre y necesitan ser alimentadas. De manera similar, las abejas obreras producen feromonas de alarma para advertir a sus compañeras de nido sobre un intruso o un depredador.

Para percibir estas feromonas, las abejas melíferas se basan en su sentido del olfato, que está mediado por sus antenas.

Las antenas contienen células sensoriales que pueden detectar diferentes olores y enviar señales eléctricas al cerebro. Luego, el cerebro procesa estas señales y desencadena respuestas conductuales apropiadas.

Por ejemplo, cuando una abeja huele la feromona de alarma, se vuelve más alerta y agresiva, lista para defender la colonia.

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El impacto de los pesticidas y adyuvantes en el olor de las abejas

Los pesticidas son productos químicos que se utilizan para controlar plagas, como insectos, hongos o malezas, que pueden dañar cultivos o plantas.

Sin embargo, los pesticidas también pueden tener efectos no deseados en organismos no objetivo, como las abejas melíferas.

En particular, los pesticidas pueden interferir con el sentido del olfato de las abejas, lo que puede alterar sus señales sociales y afectar la función de su colonia.

Una de las formas en que los pesticidas pueden afectar el olfato de las abejas es dañando directamente sus antenas o sus células sensoriales.

Esto puede reducir la capacidad de las abejas para detectar o discriminar entre diferentes oloreso alterar su sensibilidad a ciertos olores.

Por ejemplo, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign encontró que la exposición a un insecticida de uso común, llamado Altacor, reducía la respuesta de las abejas a las feromonas de cría, lo que podría afectar su comportamiento de lactancia.

Otra forma en que los pesticidas pueden afectar el olor de las abejas es interactuando con otros químicos que se usan en combinación con ellos.

Estos químicos, llamados adyuvantes, se agregan a las formulaciones de pesticidas para mejorar su efectividad o aplicación. Los adyuvantes pueden aumentar la “pegajosidad” del pesticida, de modo que permanezca más tiempo en las plantas.

Sin embargo, los adyuvantes también pueden tener efectos adversos en las abejas, ya sea solos o en combinación con pesticidas o fungicidas. El mismo estudio realizado por investigadores de Illinois encontró que la exposición a un adyuvante de uso común, llamado Dyne-Amic, reducía la respuesta de las abejas a las feromonas de alarma, lo que podría afectar su comportamiento defensivo.

Los investigadores también descubrieron que la exposición a una mezcla de Dyne-Amic, Altacor y un fungicida, llamado Tilt, tenía un efecto sinérgico, lo que significa que la combinación era más dañina que la suma de sus partes.

La mezcla redujo la respuesta de las abejas a las feromonas de cría y alarma, así como a los olores florales, lo que podría afectar su comportamiento de búsqueda de alimento.

Los investigadores concluyeron que estos pesticidas y adyuvantes de uso común pueden interferir con la comunicación de las abejas al afectar su sentido del olfato.

Sugirieron que se necesitan más estudios para comprender cómo estos químicos interactúan e influyen en las abejas, y para desarrollar alternativas más seguras que puedan proteger tanto los cultivos como a los polinizadores.

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