¿Qué hay en un nombre y de dónde viene?
APregúntale a un madrileño si es un ‘gato’ y lo más probable es que te respondan con un asentimiento y una sonrisa.
Se refiere a aquellos madrileños que pueden presumir de ambos progenitores como heraldos de la capital y hay que remontarse a los anales de la historia para saber de dónde surgió el nombre.
La ocupación de España por los moros se produjo durante el periodo del 711 al 1492. La reconquista de España por los reyes cristianos se extendió a lo largo de varios siglos y fue un tal Alfonso VI, rey de León y Castilla, apodado el ‘Valiente’ quien, en 1085, finalmente capturó la vitalmente importante y multicultural capital árabe de la entonces Taifa de Toledo.
Sin embargo, antes de esto se enfrentó a la toma de la ciudad árabe y la guarnición de Magerit, hoy llamada Madrid, situada a unos 70 kilómetros al norte. La guarnición no era demasiado grande, pero estaba bien defendida con muros altos y robustos y Alfonso no podía permitirse el lujo de tenerla en su retaguardia.
Y así en 1083 Magerit fue asediada y sitiada. Sin las armas para reducir los muros, los medios habituales eran ofrecer condiciones de rendición, en caso contrario, escalar y atacar o matar de hambre a los habitantes, lo cual sería costoso y largo.
La noche antes del ataque de la mañana, un joven fue llevado ante el rey; había escapado de la guarnición y tuvo una idea extravagante. Era un pequeñito flaco y decía que podía escalar las paredes y al llegar arriba bajaría una cuerda para las otras tropas.
El Rey se divirtió pero, sin nada que perder, le dijo al chico que lo intentara. El Rey y sus seguidores observaron al niño arrastrarse hasta las paredes. Estaba muy oscuro y el niño no era más que una sombra, pero, buscando asideros, la ‘sombra’ se arrastró y trepó por la cara de la pared vertical.
‘Sube como un gato’ dijo el Rey hipnotizado ante el lento pero despiadado avance.
Al llegar arriba, desocupado por los defensores, el muchacho bajó la cuerda y uno a uno los soldados de los Reyes se unieron al muchacho, sorprendiendo y tomando a los moros en la retaguardia.
Las puertas se abrieron a la fuerza, la batalla fue corta y feroz pero finalmente se ganó.
El Rey elogió a su ‘gato’ y el nombre se quedó y las futuras generaciones de madrileños todavía lo llevan con orgullo.
Barry Haslam-Walker FRICS