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El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, ha reclamado este martes a Junts que no tumbe la ley de amnistía porque es una norma lo suficientemente «robusta» para tener las garantías de que podrá aplicarse pese a las reticencias de una parte de la judicatura. «Es una ley absolutamente clave para superar la etapa de represión», ha dicho en declaraciones a los periodistas desde Bruselas (Bélgica), donde ha empezado esta mañana una ronda de contactos con varios comisarios europeos.

Desde el Govern ven con preocupación que Junts pueda acabar tumbando la ley con el argumento de que no ven claros algunos de sus preceptos porque consideran que varios casos judiciales podrían quedar fuera. En el ejecutivo catalán conceden que también para ellos no es la ley exacta que hubieran diseñado, pero defienden que es una norma lo bastante «sólida» para confiar en que pueda acabar teniendo sus efectos positivos y contribuir al olvido penal del ‘Procés’.

Consciente de que la negociación es delicada y durará hasta el último momento, el president ha evitado presionar directamente a Junts -«No me voy a pronunciar sobre las negociaciones de otros partidos», ha dicho-, pero sí que ha quedado claro que considera que los posconvergentes no pueden dejar pasar la oportunidad de que la normativa vea la luz. «Es una ley importantísima. Tenemos que trabajar para que pueda aprobarse e implementarse», ha zanjado.

Las diferencias entre el Govern de ERC y Junts no es tanto de fondo sino de enfoque. Para los primeros, la ley es mejorable, pero consideran que no es una opción tumbarla porque las consecuencias serían mucho peores. En cambio, los segundos sopesan frenarla por considerar que es preferible no tener ley antes que tener el redactado que hay actualmente.

Aragonès ha avisado a los posconvergentes de que la segunda opción sería tanto como seguirle el juego a «determinados sectores del poder judicial muy conservadores que no quieren que haya amnistía». Aunque no ha puesto nombre y apellidos a estos sectores, no es difícil imaginar que se está refiriendo, por ejemplo, al juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón, que mantiene una partida de ajedrez con el Congreso por esta ley.

¿Reunión con Puigdemont?

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Las diferencias de criterio en el caso de la amnistía es solo un ejemplo más del largo historial de encontronazos entre ERC y Junts. Precisamente, este martes se le ha preguntado a Aragonès si aprovechará su viaje a Bruselas para reunirse con el eurodiputado de Junts y expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. No lo ha confirmado, pero tampoco lo ha descartado. «Tenemos una agenda muy amplia -que incluye a cuatro comisarios europeos-. Si hay alguna reunión a incorporar lo comunicaremos«, ha dicho.

No sería la primera vez que Aragonès y Puigdemont se verían las caras en Bruselas. De hecho, el primer viaje al extranjero del actual president fue precisamente para encontrarse con el expresidente. Meses más tarde también abordaron juntos en la capital belga el espionaje del caso Pegasus. Sin embargo, cualquier contacto de estas características es siempre destacado porque las relaciones entre los dos partidos hace tiempo que son convulsas.

La expedición de la Generalitat llega este martes al edificio de la Comisión Europea. / Arnau Carbonell / Govern

Aragonès, por ahora, no ha querido dar más pistas y se ha centrado en defender su agenda ya confirmada con los cuatro comisarios. A su juicio, este viaje a Bruselas es la «culminación de la recuperación plena de las relaciones entre la Generalitat y la Comisión Europea«. Durante siete años (2015-2022) y a causa del ‘Procés’ estas relaciones estuvieron completamente rotas.