1. Preparación de antígenos: los científicos pueden producir vacunas contra el cáncer utilizando el tumor del paciente como fuente de antígeno o sintetizando péptidos a partir de antígenos tumorales.
2. Administración de antígenos: los investigadores utilizan diferentes plataformas de vacunas para administrar los antígenos: células dendríticas derivadas del paciente, vectores virales adenoasociados y nanopartículas lipídicas.
3. Presentación de antígenos: una vez administrados, estos antígenos finalmente llegan a las células dendríticas del paciente o se expresan inmediatamente en las células dendríticas si se utilizan como vehículo. Las células dendríticas viajan a los ganglios linfáticos para activar las células T específicas de antígeno.
4. Inmunidad antitumoral: una vez activadas, estas células T específicas de antígeno tumoral se multiplicarán (a) y viajarán al tumor, donde ayudarán a atacar las células tumorales para su destrucción (b). Algunas células T activadas se convertirán en células de memoria (c, mostrada en violeta); estos residirán en el ganglio linfático o en el tejido cercano para proteger al cuerpo contra futuras recurrencias del mismo tipo de cáncer.
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