Los satélites observan al volcán islandés arrojar una gigantesca columna de gas tóxico por toda Europa

Los científicos están rastreando una enorme columna de gas tóxico que se desplaza por el norte de Europa y que fue escupida por el erupción volcánica en curso en Islandia. Es poco probable que la nube de gas cause problemas de salud graves. Sin embargo, los expertos advierten que podría afectar al agujero de ozono sobre el Ártico.

El 16 de marzo, un volcán subterráneo en la península de Reykjanes en Islandia explotó por cuarta vez en otros tantos meses, abriendo la fisura más grande del actual ciclo eruptivo y desatando un enorme flujo de lava que perdido por poco la ciudad evacuada de Grindavík. Inicialmente hubo temores de que el flujo de lava pudiera llegar al mar y desatar una columna de ácido clorhídrico, que habría sido “amenazando la vida” de cualquiera que estuviera cerca de la costa, informó anteriormente Live Science. Sin embargo, la lava nunca llegó a la orilla.