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La biología de cómo algunos mamíferos entran naturalmente en estados latentes siempre ha fascinado a Siniša Hrvatin, neurocientífica del Instituto Whitehead. Ahora, su grupo explora cómo los cerebros de los animales inician y regulan el letargo y la hibernación, y cómo las células de los hibernadores resisten temperaturas más frías.

Siniša Hrvatin estudia el letargo y la hibernación en modelos animales para descubrir los mecanismos subyacentes de estas adaptaciones fisiológicas.

Gretchen Ertl

¿Cómo se definen la hibernación y el letargo?

Durante períodos prolongados de escasez de alimentos, muchos animales entran en un estado que les ayuda a conservar energía al ralentizar su metabolismo y bajar la temperatura corporal. Este estado agudo se conoce como letargo. Todo el período, que puede durar varios meses durante los cuales los animales entran y salen del letargo muchas veces, se llama hibernación.

¿Cómo estudia su equipo estos estados?

Usamos ratones para estudiar el letargo. Estos animales no hibernan estacionalmente, pero entran en letargo cuando ayunan intensamente. Anteriormente identificamos una población de neuronas hipotalámicas que regulan el letargo natural en ratones.1

Más recientemente, adquirimos hámsteres sirios, un modelo animal de laboratorio que hiberna. Planeamos usarlos para estudiar regiones del cerebro y poblaciones neuronales que controlan la hibernación. También utilizamos enfoques in vitro para estudiar cómo las células de los hibernadores sobreviven al frío mucho mejor que las células de los no hibernadores, una cuestión que estamos investigando utilizando herramientas como las bibliotecas CRISPR de todo el genoma.

¿Cuáles son las aplicaciones del estudio de tales estados biológicos?

La hibernación y el letargo son adaptaciones sorprendentes que se encuentran en muchos organismos que no son tan diferentes de los humanos. Podríamos aprender de ellos y utilizar algunos de los mecanismos que median en la forma en que los animales entran naturalmente en estos estados para mejorar potencialmente varios aspectos de la vida humana. Por ejemplo, comprender cómo los hibernadores cambian entre estados metabólicos podría informarnos sobre enfermedades metabólicas humanas como la obesidad. Además, podríamos aplicar la comprensión de cómo estos animales sobreviven períodos prolongados a bajas temperaturas a situaciones en las que necesitamos preservar tejidos, como el trasplante de órganos.

Esta entrevista ha sido condensada y editada para mayor claridad.

Referencia

  1. Hrvatin S, et al. Naturaleza. 2020;583(7814):115-121.