Los vientos de los agujeros negros supermasivos que soplan a 36 millones de millas por hora pueden esculpir galaxias enteras

Un brillante quásar, impulsado por un agujero negro supermasivo, emite radiación que aleja las nubes de gas de su entorno para generar vientos que alcanzan velocidades de alrededor de 36 millones de millas por hora (58 millones de kilómetros por hora). Ah, y el cuásar también es casi tan antiguo como el universo mismo.

El descubrimiento, realizado por un equipo de científicos dirigido por astrónomos de la Universidad de Wisconsin-Madison, muestra el papel que desempeña alimentando agujeros negros supermasivos en el corazón de los llamados “núcleos galácticos activos,” o “AGN”, pueden contribuir a esculpir las galaxias más amplias que los rodean.