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Como si fuera la protagonista de una tragedia griega, Marta Ferrusola pasó de disfrutar del poder como influyente ‘primera dama’ de Catalunya durante 23 años a descender a los infiernos, señalada como «madre superiora» de una organización «criminal», según denominó un juez al clan Pujol-Ferrusola. Madre junto a Jordi Pujol de una familia numerosa de siete hijos, fruto de las fuertes convicciones religiosas del matrimonio, Ferrusola, que falleció hoy a los 89 años, proyectó durante años su aura maternal sobre el pueblo catalán, polarizado en torno a una figura que tuvo tantos partidarios como detractores. «Això és una dona!» (¡Esto es una mujer!) le gritaban con fervor militantes de la extinta CDC cuando les saludaba desde un balcón en las celebraciones de las grandes victorias electorales, aunque esa visión casi mitológica se vio pronto ensombrecida, pues no tenía reparos en expresar opiniones que podrían denotar serios prejuicios.