ERC se ha enfrentado a su Diada más difícil en años. Es la primera desde que perdió la Generalitat y desde que estalló una crisis interna que desangra el partido y registra conflictos casi a diario. Pese a esta situación tan complicada, los republicanos han decidido que la mejor manera de afrontarla era no variar ni un milímetro el guion de cada año por el Onze de Septiembre y ha organizado su tradicional almuerzo en el centro de Barcelona. Al mal tiempo, buena cara.
La primera prueba que el partido anda con dificultades ha sido el cartel del acto. No han intervenido ni el presidente de la formación, porque no tiene desde que dimitió Oriol Junqueras, ni la secretaria general, Marta Rovira, que no se encuentra en Catalunya. El peso ha recaído sobre la secretaria general adjunta, Marta Vilalta, que se ha convertido en el principal rostro visible de la organización hasta que el 30 de noviembre se celebren primarias y haya un nuevo líder.
No se le puede reprochar a Vilalta que haya obviado el tema. Ha dedicado una parte de su discurso ha hablar del “momento complicado” que vive la organización. Lo ha hecho sin paños calientes. Ha admitido que la organización tiene militantes que sienten “decepción, rabia y desengaño” por cuestiones como la de los polémicos carteles contra los hermanos Maragall. “Son episodios que no hubiéramos querido vivir”, ha admitido.
Vilalta no ha prometido soluciones mágicas, en gran parte porque nadie las tiene. Es por esto que ha apelado a la larga trayectoria del partido, con 93 años de historia, para mostrarse convencida de que acabarán remontando. La secretaria general adjunta ha considerado que con dosis de “confianza” y “esperanza”, la formación volverá a arrancar el vuelo. “Con compromiso y humildad nos volveremos levantar y recuperaremos la confianza de la ciudadanía”.
Mirarse a los ojos
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Tampoco el resto de oradores ha tratado de obviar una cuestión que está en boca de todos los dirigentes, militantes y cuadros del partido. La líder de Esquerra en Barcelona, Eva Baró, ha pedido a los afiliados que aprovecharan el acto para limar asperezas. “Miraros a los ojos y tened ganas de conocer a vuestros compañeros. Debatid desde la humildad. Nadie tiene la verdad absoluta“, ha dicho.
Si ERC ha acabado en fractura interna es por el ciclo electoral a la baja en el que se encuentra. Ha caído estrepitosamente en las últimas municipales, generales, catalanas y europeas. Tampoco esto se ha evitado en el mitin de la Diada. La líder del partido en el Ayuntamiento de Barcelona, Elisenda Alamany, ha pedido al partido recuperar esa “autenticidad” que no debería “haber perdido nunca” y que en la última década le llevó a cotas tan altas de poder como la Presidencia de la Generalitat.
La secretaria general de ERC adjunta, Marta Vilalta, en la mitin de ERC por la Diada. / JORDI OTIX
En el mitin de ERC de la Diada también han habido las clásicas apelaciones a la lucha por la independencia y en contra de la extrema derecha. Se ha hablado de que el movimiento pasa por un momento de “debilidad” y se ha llamado a recuperar la movilización en las calles, pero ha sido sobre todo un ejercicio de catarsis colectiva ante la crisis interna que vive el partido. El primero desde que estalló todo tras las elecciones catalanas de mayo.
Junqueras, ‘roviristas’ y ‘outsiders’
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ERC tiene convocadas unas primarias el 30 de noviembre para elegir a su nuevo líder y a la nueva dirección del partido. En el acto este miércoles en Barcelona se han visto a representantes de las candidaturas que luchan por ganar. El más destacado, el expresidente del partido Oriol Junqueras, que lidera una de estas listas y que ha llegado al mitin tras los discursos. También se ha visto a representantes de la candidatura próxima Rovira, Nova Esquerra Nacional, como Raquel Sans y Marta Vilaret, y también del proyecto ‘Foc Nou’ como Alfred Bosch, Jordi Orobitg y Gabriel Fernández.
El acto también ha vivido un par de intentos de reventarlo. En primer lugar, el de un grupo de anarquistas que con botes de humo pedía la libertad de un compañero encarcelado. Después el de un grupo de independentistas críticos con que ERC haya hecho presidente de la Generalitat a Salvador Illa. ‘El pacto de la vergüenza’, rezaba la pancarta de uno de ellos. No ha ido a mayores.
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Un grupo de anarquistas tratando de revender el acto de ERC por la Diada. / JORDI OTIX
El pacto con el PSC es una cuestión que incomoda a una parte de la militancia, como se vio en la consulta interna, y que el partido deberá digerir poco a poco. También un motivo de burla por parte de una parte del independentismo. Un militante de las juventudes del partido que ha intervenido en el acto, Nil Vilardaga, ha advertido de que no aceptarán lecciones de nadie: “No dejaremos que no traten de ‘botiflers’, traidores o españoles“.
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