El principio de la energía libre: ¿puede una idea explicar por qué existe todo?

La neurociencia parece un lugar improbable para encontrar verdades fundamentales que podrían aplicarse a todo en el universo. Sesos son objetos específicos que hacen cosas que pocos objetos en el universo, si es que hay alguno, parecen capaces de hacer. Ellos perciben. Ellos actúan. Leen artículos de revistas. Generalmente son la excepción, no la regla.

Quizás por eso el principio de energía libre (FEP) ha atraído tanta atención. Lo que comenzó a principios de la década de 2000 como una herramienta para explicar procesos cognitivos como la percepción y la acción comenzó a ser presentado como una “teoría del cerebro unificado”. Luego, el FEP superó al cerebro y se presentó como una definición de vida e, inevitablemente, como la base de un nuevo tipo de inteligencia artificial capaz de razonar. Hoy en día, algunos defensores sostienen que el FEP incluso resume lo que significa que algo en el universo exista. “Se puede leer el principio de la energía libre como una física de la autoorganización”, dice su creador, Karl Friston en el University College de Londres. “Es una descripción de cosas que persisten”.

Sin embargo, algunos investigadores se muestran escépticos de que el FEP pueda cumplir muchas de sus promesas más elevadas, ya que se sienten frustrados por su alcance cambiante. “Ha sido un objetivo en movimiento”, dice Mateo Colombofilósofo y científico cognitivo de la Universidad de Tilburg, Países Bajos.

Todo lo cual ha convertido a la FEP en una fuente tanto de fascinación como de frustración. Su vertiginosa amplitud es clave para su atractivo perdurable, aun cuando sigue siendo muy difícil entenderlo. Entonces, dadas las afirmaciones de que puede usarse para explicar…