El Gobierno va la choque contra Isabel Díaz Ayuso tras su plantón a Pedro Sánchez en la ronda de contactos con presidentes autonómicos. En Moncloa califican su rechazo como una muestra de “absentismo laboral” y repudian una decisión que enmarcan dentro de “intereses personales” y “tacticismo interno” en su partido. Esto es, como un pulso dentro del partido para imponer las tesis del sector duro que encabezaría la presidenta de la Comunidad de Madrid.
La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, aseguraba en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros que esta decisión desautoriza al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, tras manifestar recientemente en una entrevista que los presidentes autonómicos debería acudir a la llamada del jefe del Ejecutivo, como han hecho el resto de presidentes del PP. “Esta decisión es un nuevo varapalo al liderazgo menguante de Feijóo”, concluía Alegría.
“Claramente, siete millones de madrileños no pueden estar a expensas de caprichos e intereses personales de Ayuso. Ser presidenta de una comunidad comporta muchas responsabilidades y la primera es atender a todos los madrileños, los que ten han votado y los que no”, reprendía la portavoz del Ejecutivo sobre el rechazo a acudir a Moncloa a la ronda de contactos con los presidentes autonómicos. “Es un claro ejemplo de dejación funciones”, concluía.
Al mismo tiempo que se agita a Ayuso como pegamento entre socios y para deslegitimar la estrategia de oposición del PP, los socialistas ahondan en las supuestas diferencias internas y la imposición a Feijóo del sector duro del partido. “Feijóo ha vuelto a plegarse a los deseos de Ayuso”, apuntaban este lunes desde el PSOE para recordar que en una reciente entrevista con el diario ‘El Mundo’ aseguró que “si un presidente autonómico no acude al Palacio de la Moncloa, creo que comete un error”.
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Desde Moncloa afeaban que “es la primera y única autoridad autonómica que rechaza participar en una ronda que se está produciendo con normalidad institucional y en la que se están tratando multitud de temas de vital importancia para la ciudadanía”. Por ello concluían que su renuncia a reunirse es una “irresponsabilidad y una dejación de funciones”.