Revelado: Cómo la mafia china lavó dinero de la droga a través de populares bazares en la Andalucía española

Un caso IMPACTANTE ha sacudido a Andalucía, exponiendo cómo los jefes de la mafia china blanqueaban dinero de la droga a través de bazares.

Unos diecisiete miembros de un sindicato criminal chino se enfrentaron recientemente a juicio en el Tribunal Penal de Sevilla, con 14 condenados por cargos de organización criminal y 12 por delitos relacionados con drogas.

El líder de la red también fue declarado culpable de fraude eléctrico. Sin embargo, a pesar de estos graves cargos, ninguno de los condenados cumplirá pena de prisión, ya que carecían de antecedentes penales, recibieron sentencias inferiores a dos años y confesaron los delitos.

Según el fallo judicial, este grupo de pandilleros asiáticos, una presencia inusual en la escena de la droga española, evitarán el encarcelamiento con la condición de que permanezcan libres de delitos durante los próximos cuatro años.

El sindicato, descrito ante el tribunal como “perfectamente estructurado”, abarcaba cuatro provincias: Sevilla, Huelva, Málaga y Granada.

Especializado en la producción y distribución de marihuana, el grupo gestionaba granjas de cannabis en interiores, enviando la droga a ciudades españolas y más allá de Europa central a través de servicios de mensajería.

La Guardia Civil había allanado estos lugares hace cuatro años durante la ‘Operación Almajú’, incautándose de 193.345 kilos de cannabis valorados en más de 338.000 euros.

Las autoridades estimaron que solo en 2019, el comercio ilegal del grupo generó millones de euros. Se identificaron dos divisiones distintas del sindicato.

Uno en Sevilla y Huelva, dirigido por Maolong L., que gestionaba y financiaba las operaciones, y otro en Málaga y Granada, dirigido por Congqin X., que supervisaba a los trabajadores de las plantaciones, coordinaba la venta de drogas e implementaba medidas de seguridad para evitar ser detectados.

Las granjas del sindicato estaban situadas en zonas residenciales y, según se informa, los ciudadanos chinos vivían en condiciones similares a la esclavitud.

La mayoría había entrado ilegalmente en España a través de redes internacionales de trata de personas y se decía que vivían en “circunstancias precarias”.

La sentencia señaló que los líderes del sindicato explotaron a estos individuos, muchos de los cuales tenían grandes deudas en sus países de origen, haciéndolos vulnerables al reclutamiento forzoso.

Un par de estos “trabajadores” testificaron ante la Guardia Civil y el tribunal que habían sido traficados a España con falsas promesas, sólo para encontrarse confinados en granjas aisladas, privados de identificación personal y sin salario.

Para blanquear sus ganancias, el sindicato canalizó sus beneficios a través de negocios de propiedad asiática, en concreto dos tiendas estilo bazar en Granada y Huelva.

Estas tiendas, según las conclusiones del tribunal, servían como fachada legítima para el lavado de dinero generado por el narcotráfico.

Las autoridades descubrieron sofisticados sistemas de cultivo dentro de villas de lujo ubicadas en Espartinas, Palos de la Frontera, Aljaraque, Mijas, Alhaurín de la Torre y Benalmádena.

Dentro de estas propiedades, los agentes encontraron grandes cantidades de fertilizantes, luces halógenas, ventiladores y conexiones eléctricas ilegales: todo lo necesario para cultivar cannabis genéticamente modificado.

La atención de la organización al detalle se extendió desde el cultivo hasta el lavado, con efectivo contrabandeado a Madrid e incluso a ciudades de los Países Bajos y Bélgica.

Si bien los miembros de este sindicato no cumplirán condena en prisión por ahora, el caso subraya la influencia de las redes criminales chinas que compiten por una participación en la industria de narcóticos de España.

En particular, Andalucía, que fue la segunda región de España con mayor índice de incautaciones de plantas de cannabis en 2022, según el último informe de la Estadística Nacional de Drogas.