El alcalde de Estepona se ha negado a dimitir por acusaciones de que abusó sexualmente de un policía y de su esposa durante 15 meses.
José María Urbano, que está cada vez más presionado desde que surgieron las acusaciones a principios de este mes, se vio obligado a hacer la declaración en una sesión plenaria del ayuntamiento de Estepona.
“¿Por qué, señor alcalde, no se ha planteado dejar temporalmente su cargo hasta que se resuelva la investigación, para que su situación no afecte la gestión del municipio y empañe la imagen de la ciudad?” Le preguntó la concejala del PSOE, Emma Molina.
“Tengan por seguro que sólo me retiraré de la vida política cuando considere que he cumplido con mi función, mi deber y mi obligación con el pueblo, o cuando el pueblo quiera que lo haga”, respondió Urbano, de 61 años.
“No renunciaré por ningún otro motivo, y ciertamente no por uno de naturaleza política como el que usted menciona”.
El alcalde también eludió una serie de preguntas sobre su conducta durante un interrogatorio de los concejales de la oposición.
La negativa de Urbano a dimitir se produce después de que compareciera ante el tribunal esta semana como “sospechoso”, y no voluntariamente, como había afirmado inicialmente.
El alcalde ejerció su derecho como sospechoso a no responder a las preguntas ni del fiscal ni del abogado denunciante.
Cuando salió del juzgado unos 30 minutos después de llegar, se detuvo sólo momentáneamente ante los periodistas que esperaban afuera.
Molina destacó sus acciones con una serie de preguntas cada vez más contundentes en la reunión del ayuntamiento que se publicaron en las cuentas de redes sociales del partido.

“¿Por qué, señor alcalde, decidió no responder a las preguntas de la fiscalía y del abogado de la acusación?” ella comenzó.
“¿Está usted dispuesto a explicar por qué mintió públicamente cuando dijo que iba a declarar voluntariamente cuando en realidad lo hizo como sospechoso, dado que es la única opción que le queda para ejercer su derecho a no declarar?”
“¿No cree que negarse a responder a la fiscalía obstruye el proceso judicial y la búsqueda de la verdad, cuando debería ser usted el primer interesado en esclarecer los presuntos hechos que le imputan?”
Sugirió que esquivar las preguntas del fiscal “podría ser una estrategia para evitar dar explicaciones directas”.

El concejal imploró al alcalde que al menos dé una explicación a los “ciudadanos preocupados de Estepona que ya están discutiendo el tema en las calles”.
“Si no lo hace, les estará defraudando su confianza”.
A todas las preguntas, Urbano respondió: “Entiendo que este no es el lugar para hablar de este tema”.
El abogado del denunciante, Antonio Granados Caballero, dijo a Olive Press que se han presentado al tribunal varios vídeos que lo corroboran y que sigue siendo “muy optimista” de que el juez procederá con el procesamiento del alcalde.
“El siguiente paso es que un testigo preste declaración ante el tribunal”, dijo.
“Luego esperaremos a ver si el juez pide más pruebas y luego presenta una orden de procesamiento contra el alcalde”.
Según la denuncia de la víctima, los hechos comenzaron en el Club de Golf Parador de Málaga, cuando la víctima llamó la atención de Urbano.
Durante 15 meses, el alcalde es acusado de presionar al policía y a su esposa para que mantuvieran relaciones sexuales, empleando amenazas e incentivos.
“Desde el principio sintió que el imputado lo miraba y le hablaba de una manera especial, no acorde con la relación laboral normal que un alcalde puede tener con sus funcionarios”, se lee en la denuncia.
Describe la “intención libidinosa” que tenía el alcalde hacia el joven policía.
“Este último, sin poder creer lo que escuchaba, y con profundo temor (por si tal rechazo pudiera afectar su trabajo (tiene dos hijos pequeños)), no tuvo otra opción que acceder a las exigencias sexuales del señor García Urbano.
“En todos los episodios, el denunciante tuvo que acceder a las exigencias sexuales del imputado por temor a perder su trabajo y, como consecuencia, no poder mantener a su familia”, señala la denuncia.
Pero las amenazas y presiones no fueron las únicas herramientas de García Urbano, según el documento.
Ofreció a la víctima y a su mujer, residentes en Córdoba, una ayuda de 2.000 euros al mes y la promesa de un apartamento en Estepona para “seguir satisfaciendo sus deseos sexuales”.
Una vez establecido este acuerdo, García Urbano presuntamente contactó al denunciante ‘de manera insistente y diaria’, con el fin de continuar la cita sexual tanto con él como con su esposa.
El alcalde llegó a decir que ‘si no le seguía el juego su carrera profesional se acababa para siempre’ y que ‘le iba a hacer la vida imposible, ya que tiene contactos que le impiden trabajar en cualquier sitio’, según a la denuncia.
“Sentirse humillado, [Garcia Urbano] Le ordenó desnudarse para tener relaciones sexuales con él. [The victim] se negó a hacerlo, pero el señor García Urbano le repitió que, si no lo hacía, perdería su trabajo”, continúa.
También alegó que García Urbano le dio a la víctima ‘unas pastillas azules’ para poder cumplir sus órdenes.
El empleado, que actualmente se encuentra en Córdoba y de ‘baja por salud mental’, afirma que enfrentó el ‘acoso sexual’ entre marzo de 2022 y junio de 2023.
Según los informes, recientemente había aceptado un trabajo en la policía local de la ciudad.
Las acusaciones son una bomba para el ex abogado y notario de alto nivel, a quien muchos han propuesto para el puesto más alto de la Junta.
El alcalde, que obtuvo un récord del 69,4% de los votos en las elecciones de 2019, ha negado las afirmaciones.
“Es una campaña imperdonable e injusta para dañar mi dignidad personal y mi trayectoria con un objetivo claro y espurio”, insistió en un comunicado a principios de este mes.