Esquerra alarga la agonía. Oriol Junqueras ha ganado el pulso a sus rivales en ERC, pero no ha superado el 50% de los votos para evitar una segunda votación. Se ha quedado a tan solo 1,7 puntos de finiquitar el debate sobre su liderazgo y ha perdido el primer plebiscito. Le queda el segundo, el próximo 14 de diciembre.
[–>El resultado de este sábado eleva la tensión en las filas republicanas y constata que la organización está partida en dos. Junqueras ha registrado el 48,3% de los apoyos, pero la suma de Nova Esquerra Nacional y Foc Nou alcanza el 47,9%. Unos datos que ejemplifican a la perfección que la mitad apuesta por una renovación y la otra mitad por la continuidad del que ha sido su líder durante 13 años. Todavía más si se tiene en cuenta que con 111 votos más, Junqueras habría superado el reto. En 2008 habría ganado con creces, argumenta su equipo, pero ya no vale ser ungido con un 37% de los votos como lo fue Joan Puigcercós.
Otro dato relevante es la participación. ERC jamás había llegado a cotas tan altas como la de este sábado, ya que el 81,36% de los militantes censados (6.533 de 8.030) se ha pronunciado. La votación telemática siempre favorece la implicación y da una mayor fidelidad al resultado, y en este caso, con una campaña tan enfangada por los carteles de los hermanos Maragall, demuestra un partido vivo y una militancia implicada. Más aún si se tiene en cuenta que los republicanos ya partían de una participación récord en la consulta sobre la investidura de Salvador Illa, cuando el 77% acudió a las urnas.
Hay una última cifra destacable de cara al 14 de diciembre: 824 militantes que simpatizan con Foc Nou deberán elegir ahora entre Junqueras y Godàs, y está por ver si los 244 votos en blanco se decantan.
[–>La segunda fase será reñida y la campaña, combativa. ¿Habrá pactos? Por mucho que Foc Nou abra la partida tras quedarse sin opciones y no se moje por ahora por Junqueras ni por Godàs, solo cabe esperar un acuerdo entre los rivales del expresidente republicano si se tiene en cuenta que han basado toda su campaña en las apelaciones a la renovación y en la ruptura con los socialistas a no ser que se arroguen a un referéndum.
Lo que no se da por hecho es que algunos de simpatizantes de la lista de Helena Solà se decanten por votar a Junqueras, algo que la candidatura pretende impedir sometiendo las decisiones a la asamblea con la voluntad de ir todos a una.
Las condiciones de Foc Nou pueden ser asumibles para Godàs, por mucho que el aparato ‘rovirista’ que le apoya deba negociar una nueva consulta sobre la continuidad del pacto de investidura tras haber investido a Salvador Illa como president. Y hay disposición al entendimiento tras un primer acercamiento en campaña para criticar que Junqueras vetara cinco debates territoriales.
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El equipo ‘junquerista’ da por descontada su victoria final, pero deberá redoblar sus esfuerzos en los próximos 15 días. Es la primera victoria amarga de Junqueras al frente del partido, tras haber encadenado apoyos abrumadores durante sus años al frente. Pero es evidente que ha hecho mella en la militancia el mensaje de que hay que renovar los liderazgos o, al menos, cambiar la forma de tomar las decisiones, una cuestión en la que inciden todas las candidaturas tras entrar en contacto con las bases.
Sea como sea, la militancia volverá a pronunciarse en dos semanas. Los tres gobiernos socialistas –Estado, Generalitat y Barcelona– están en alerta, conscientes de que del desenlace depende el devenir de sus propios gobiernos y que se postergan decisiones de calado como las cuentas públicas de la Generalitat y del Estado.
Pero, nada se rompe. Gane Junqueras o Godàs, se dan por satisfechos porque no ven en riesgo la estabilidad, ya que ninguno de los dos opta por dar por finiquitados los acuerdos, y el nuevo líder necesitará un tiempo para asentarse en el partido y algún avance para exhibir autoridad: forzar a Illa con la financiación y a Sánchez con la aplicación completa de la amnistía.
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Más incógnitas hay en Barcelona. Godàs ha apostado claramente por no entrar en el gobierno municipal mientras que Militància Decidim y su candidata a secretaria general, Elisenda Alamany, defiende pactar con Jaume Collboni. Puede terminar siendo un caramelo envenenado, porque si gana la consulta que se convoque sobre este acuerdo -la primera quedó dinamitada por ‘falta de espacio’ al acudir un número inaudito de militantes-, se convertirá en teniente de alcalde, pero, si la pierde, será la primera derrota de la nueva dirección y de su ‘número dos’.
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