El tiempo para los pactos previos a la votación definitiva del próximo 14 de diciembre ha expirado. El duelo entre Oriol Junqueras y Xavier Godàs por la presidencia de ERC llegará hasta el final sin cambios en sus equipos. No ha habido ni tan solo un intento de acuerdo entre las dos candidaturas que se enfrentan a la segunda vuelta, pero ambas tampoco han logrado integrar dirigentes de Foc Nou, cuyos votantes serán determinantes para decantar la balanza. Sin embargo, en la semana que queda para el desenlace, los terceros en discordia, que decidieron el jueves que no se incorporarían a ninguna otra candidatura, aún podrían pedir el apoyo para uno de los dos aspirantes, que han entrado en una espiral ‘antiPSC’, precisamente, para lograr ese favor.
Por más que los dos presidenciables hayan trufado sus mensajes de apelaciones a la suma y al diálogo entre candidaturas, lo cierto es que en ningún momento se han planteado una entente para evitar una segunda vuelta. Ambos dejaron claro desde el principio que llevarían el pulso hasta sus últimas consecuencias en un proceso en el que se han ido agriando las relaciones entre las dos facciones. No han faltado el cruce de reproches y culpabilizaciones, principalmente por el nefasto ciclo electoral de los republicanos, los pactos con los socialistas y los polémicos carteles contra los hermanos Maragall.
El cortejo a Foc Nou
Sí que se han centrado, en cambio, en cortejar a Foc Nou, liderada por Helena Solà y que quedó descabalgada en la primera de las votaciones. Los 824 militantes que apostaron por ella son ahora el principal objetivo de Junqueras y Godàs, además de los 244 que votaron en blanco. Es por ese motivo que en los últimos días han proliferado las propuestas inflacionarias con las exigencias para pactar con los socialistas mientras que los dirigentes de Foc Nou negocian a dos bandas entre bambalinas. Desde que las bases tengan la última palabra sobre el apoyo a los presupuestos, como ha puesto encima de la mesa Junqueras desde Militància Decidim; a que antes de finales de 2025 se celebre una consulta para revisar el pacto de investidura de Salvador Illa, apuesta que ha hecho Nova Esquerra Nacional con Godàs al frente.
Está por ver si el equipo de Solà acaba tomando partido públicamente o se reserva y opta por esperar a saber quién es el nuevo líder para, en todo caso, tener carta blanca para negociar después con el ganador. Por ahora, el PSC asiste impasible a este redoble de apuestas contra los pactos con ellos enmarcándolo en la lógica de la pugna interna, aunque hay voces que no esconden su preocupación ante lo que consideran un “error” que se puede pagar caro en términos de estabilidad en la legislatura catalana. Con la llegada del nuevo año, al Govern le tocará lidiar con esa nueva ERC que puede tener hipotecas en función de los compromisos que haya asumido su presidente.
A la espera del cara a cara
Está en negociación también que en los seis días que quedan antes de la votación decisiva puede celebrarse un cara a cara entre Junqueras y Godàs organizado por el propio partido. Ambos lo ven viable y están a la espera de que decida la comisión electoral encargada de autorizarlo. Nova Esquerra Nacional ha pedido, además, siete debates territoriales que Militància Decidim no considera que sean necesarios.
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La cuenta atrás para saber quién será el nuevo presidente de ERC está en marcha y entra, ahora sí, en su recta final. En la primera vuelta, Junqueras se quedó a las puertas de llevarse el gato al agua de un plumazo -se quedó con un 48,3% y necesitaba el 50% de los votos para evitar un segundo ’round’-, pero para Godàs fue una buena noticia que hubiera una prórroga teniendo en cuenta que hace apenas tres meses que su nombre saltó a la palestra.