Hace unos días, las últimas cifras turísticas -las de octubre- indicaban que Baleares ya había superado el récord anual de número total de turistas. El año récord de 2023 había eclipsado el récord anterior en 1,3 millones.
Ante esto, Sánchez dice que hay regiones, como Baleares, con una actividad turística intensiva que puede tener efectos no deseados. La presión sobre los recursos, por ejemplo, es mucho mayor. “Y la gente puede percibir que tienen una perdida de calidad de vida debido a la actividad turística. Al mismo tiempo, no ven que esta actividad les beneficie”.
Ella misma identifica beneficios. “Es un fuente de riqueza y de creación de empleo. En Baleares, más de 200.000 familias viven del sector turístico, mientras que la temporalidad se ha reducido 20 puntos porcentuales en cinco años.”
Sin embargo, admite que es necesario poner límites. “Es evidente que no podemos absorber más volumen en determinados lugares y épocas del año. Quienes tienen actualmente las competencias para regular, reducir y limitar en lo necesario son el Govern balear y el Consell de Mallorca, ambos liderados por el Partido Popular. Los ciudadanos les exigen medidas más valientes. Sería un error historico “Desperdiciar la ventana de oportunidad que representa el consenso general (para la regulación) aliado al brillante momento que vive el turismo”.
Se ha sugerido que aumentar el impuesto turístico contribuirá en cierta medida a regular el número de turistas. En este sentido, y más en general en materia de sostenibilidad, felicita al PP por haber “girado su discurso sobre el modelo turístico un 180%”.
“Ahora defienden el impuesto al turismo sostenible, pero el impuesto nunca tuvo como objetivo regular los flujos de turistas. Era para compensar los efectos negativos y distribuir mejor los beneficios del turismo. Se necesitan medidas valientes, ya que debemos seguir avanzando”.