Una vez en el lugar, los agentes policiales realizaron varios allanamientos en las calles cercanas, localizando 12 vehículos que habían sido asaltados, con los cristales rotos y los interiores destrozados. Los agentes fueron llamados a una calle cercana por unos vecinos, quienes informaron que momentos antes habían observado a dos hombres merodeando por la zona, abandonándose la zona tras llamarles la atención, coincidiendo las características aportadas con las de la llamada al 091.
En un momento dado, una de las patrullas vio un vehículo con el vidrio roto, al mismo tiempo que escuchó ruidos, percatándose que al lado del auto había objetos en el suelo y dos hombres agachados, de las mismas características. Cuando detuvieron el auto, uno de ellos se dio a la fuga, saltó una valla y logró huir mientras procedían a inmovilizar al otro hombre y arrestarlo.
Debajo de un coche, los policías encontraron un martillo y una mochila con diferentes objetos que podrían haber sido robados. Tras observar las cámaras de seguridad de numerosas villas y locales, los agentes pudieron descubrir que los dos argelinos actuaban de forma coordinada y son sospechosos de estar detrás de más de 25 robos.