Buenas noticias, si tienes miedo a las agujas, los investigadores pueden haber hecho un descubrimiento que podría poner fin a tu miedo.
Aparentemente, su nombre oficial es “aicmofobia”, pero todos lo sabemos como “terror cuando se enfrentamos a una inyección de agujas”.
Es una reacción perfectamente natural. Los humanos hemos evolucionado durante millones de años para no querer que los objetos afilados se rompan nuestra piel.
El problema ha surgido en el siglo pasado más o menos, porque la ciencia ha encontrado una manera de poner sustancias curativas en nuestro torrente sanguíneo, hipodérmicamente.
Podemos sonreír ante la idea de un ser querido, que se aleja de la jeringa que está trayendo una cura.
Pero no es gracioso.
La diabetes está en aumento en la población general.
Como todos sabemos, las personas que no pueden controlar los niveles de azúcar en su torrente sanguíneo corren el riesgo de caer en coma e incluso muriendo, si no tienen inyecciones diarias de insulina.
Desafortunadamente para los diabéticos, la insulina no se puede administrar en forma de tableta.
Esto se debe a que su sistema digestivo pensaría que la insulina era comida y la desglosaría. De ahí las inyecciones intravenosas diarias.
Sin embargo, los científicos en Málaga pueden estar en el umbral de un avance médico que cambia la vida.
Es una alternativa indolora y efectiva a las inyecciones tradicionales, basada en un “sistema innovador” de la administración a través de la piel con parches de microaguos disueltos, y que abre nuevas posibilidades en el tratamiento de diversas enfermedades.
Sin lugar a dudas, una de las experiencias que muchos de nosotros recordamos como completamente traumáticos es ese momento en el consultorio del médico cuando vimos al médico acercarse a nosotros con una aguja.
Bueno, esa situación pronto podría ser consignada a los libros de historia, gracias a una creación de investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga y la plataforma de nanomedicina, que, en colaboración con la Universidad de Queen Belfast, han desarrollado una alternativa indolora a las inyecciones tradicionales: “un innovador sistema de administración de fármacos transdérmicos” basado en “parches de micronesos disueltos”.
La investigación se ha publicado en el International Journal of Pharmaceutics y, según sus creadores, abre nuevas posibilidades para mejorar los tratamientos médicos porque representa un avance significativo en la liberación sostenida y controlada de medicamentos.
Los parches de microaguos solubles son una tecnología emergente que permite el suministro de medicamentos a través de la piel sin causar dolor o requerir agujas hipodérmicas tradicionales.
“Nuestro estudio demuestra que es posible integrar nanopartículas de sílice mesoporosa en estas microagujas, lo que permite la liberación precisa y sostenida de los ingredientes activos”, explica el Dr. Juan Luis Paris, investigador principal del proyecto de plataforma Ibima Bionand.
El descubrimiento se ha probado en la piel de cerdo neonatal, que se usa comúnmente como modelo para la piel humana, y en ratones, pero sus descubridores aclaran que en el futuro sería deseable probar este sistema en humanos para evaluar su potencial terapéutico.
París, miembro del grupo de investigación sobre enfermedades alérgicas a drogas y alérgenos dirigidos por María José Torres y Cristobalina Mayorga, agrega que “podría tener implicaciones directas para los tratamientos dermatológicos, las vacunas y la administración de terapias personalizadas”.

Las pruebas confirmaron la disolución de las microagueses después de su “inserción efectiva” y el “aterrizaje” de nanopartículas dentro de la piel, así como su capacidad para liberar la carga útil terapéutica de manera sostenida.
En otras palabras, las microagueses (demasiado pequeñas para que sus nervios los detecten, por lo tanto, incapaces de causar dolor) se disuelven después de administrar dosis de medicina a las partes exactas de su cuerpo donde son necesarios.
“Este desarrollo”, explicó el investigador principal, “nos acerca un paso más a la posibilidad de administrar tratamientos sin agujas, de manera más eficiente y con mayor comodidad para los pacientes”.
Agregó que “la capacidad de ajustar el tamaño de poro de las nanopartículas nos permite modular la liberación de fármacos de diferentes tamaños, desde moléculas pequeñas hasta proteínas. Esto podría ser crucial en enfermedades que requieren dosis prolongadas o personalizadas”.
El equipo del Instituto de Investigación Biomédica de Malaga y la plataforma de nanomedicina ya está explorando nuevas aplicaciones para estos parches de microagudos, incluida su uso potencial en la administración de vacunas y terapias específicas para enfermedades crónicas.
“Nuestro objetivo es continuar optimizando esta tecnología, aún en sus etapas iniciales, para tratar de acercarla a los ensayos clínicos lo antes posible”, concluyó París.
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