Ecuador acusa a Venezuela de robar registros electorales no utilizados de la segunda vuelta de 2025.

Ecuador experimentó un momento decisivo la semana pasada con la escorrentía presidencial entre Daniel Nnovera y Luisa González. Sin embargo, un incidente preocupante en Venezuela ha arrojado una sombra sobre este proceso democrático.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador, los hombres armados, supuestamente del Servicio de Inteligencia Nacional Bolivario (SEBIN), incautaron materiales electorales no utilizados en Caracas.

Este incidente, que ha provocado tensiones diplomáticas, plantea serias preocupaciones sobre la transparencia y la estabilidad regional. ¿Qué hay detrás de este robo, y qué significa para la democracia ecuatoriana?

Un asalto sin precedentes en Caracas.

El 17 de abril, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador emitió una declaración que denunció un evento alarmante. Siete paquetes que contenían material electoral, transportados por DHL en Caracas, fueron interceptados por individuos armados.

Estas personas, que viajan en vehículos sin marcar, se identificaron como miembros de Sebin, la temida agencia de inteligencia del régimen de Nicolás Maduro. El material robado incluía registros electorales no utilizados destinados a ser devueltos después del proceso de votación en el extranjero.

El robo ocurrió en un clima de tensión aumentada. Las elecciones de Ecuador, marcadas por una estrecha carrera entre NEBOA (acción democrática nacional) y González (Revolución Ciudadana), terminó con NEvoa asegurando la reelección con el 55% de los votos.

Sin embargo, las acusaciones de irregularidades surgieron rápidamente, particularmente del movimiento Correísmo, que exigió un recuento.

Respuesta de Venezuela: negaciones y contraataques.

El ministro de Relaciones Exteriores venezolano, Yván Gil, desestimó la queja de Ecuador como “falso” y un “engaño diplomático” destinado a encubrir un supuesto “fracaso electoral”. Según Gil, el incidente fue una distracción de la “derrota moral” del gobierno de Nnovera.

Tal retórica no es nada nuevo; El régimen de Maduro ha enfrentado durante mucho tiempo las críticas internacionales por su historia de manipulación y represión electorales.

Por su parte, Nicolás Maduro no se contuvo. Solo unos días antes, el 14 de abril, calificó las elecciones de Ecuador como un “fraude horrible” y llamó a novoa un “dictador”, alimentando aún más la guerra de palabras. Estos comentarios reflejan la profunda animosidad entre los gobiernos de Ecuador y Venezuela, arraigado en la negativa de Nnovoa a alinearse con el eje bolivariano.

Contexto electoral: una democracia bajo presión.

La escorrentía de Ecuador fue observada de cerca. Más de 13.7 millones de ecuatorianos fueron a las urnas para elegir entre NEVOA, buscando consolidar su mandato, y González, respaldado por el ex presidente Rafael Correa.

La campaña estaba plagada de acusaciones mutuas: NEBOA señaló presuntos lazos entre Correísmo y el tráfico de drogas, mientras que González acusó al presidente de violar los tratados internacionales y los impuestos evadentes.

El Consejo Electoral Nacional (CNE) implementó estrictas medidas de seguridad. Las boletas, impresas por el Military Geographic Institute, presentaban tintas reactivas y elementos contra la copia.

Sin embargo, incidentes como el robo en Venezuela y los informes de boletas previamente marcadas en Ecuador (en lugares como Vinces y Catamayo) alimentaron sospechas de fraude.

Además, el CNE emitió avisos a 71 individuos por fotografiar sus boletas, una práctica prohibida con multas de hasta USD 32,900. Estos eventos destacan las vulnerabilidades de un sistema electoral bajo presión tanto interna como externamente.

Un llamado a la vigilancia.

El robo de material electoral en Venezuela es un marcado recordatorio de los desafíos que enfrentan las jóvenes democracias. Ecuador, con su historia reciente de inestabilidad política, no puede permitirse reducir su guardia.

Ahora reelegido, Daniel Novoa tiene la oportunidad de demostrar que su victoria no solo es legítima, sino que también puede sentar las bases de un Ecuador más fuerte. Sin embargo, la complacencia sería un error fatal.

El radical izquierda, con su retórica populista y sus aliados en Caracas, no descansará. La pregunta no es si lo intentarán nuevamente, sino cuándo. La democracia de Ecuador, frágil pero resistente, debe estar lista.

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