‘Hablar’ con sus brazos, revela el estudio

Los científicos han descubierto que la sepia usa movimientos de brazo distintos para comunicarse entre sí, agregando otra dimensión a estas criaturas marinas ya notables.

Investigadores de la École Normale Supérieure en París y el Instituto de Tecnología Italiano han identificado gestos de brazo específicos que han llamado “Signos de onda de brazos” que parecen servir como un sistema de comunicación entre la sepia. El estudio, publicado este mes en Biorxiv, revela que estas señales submarinas pueden percibirse visualmente y a través de vibraciones de agua, esencialmente creando una conversación multisensorial.

Según los investigadores, este comportamiento recién descubierto implica distintos movimientos del brazo que siguen patrones específicos en dos especies de sepia. Estos signos de onda del brazo implican ondulaciones deliberadas y expresivas que pueden durar varios segundos y combinarse en varias secuencias.

El equipo de investigación, dirigido por Sophie Cohen-Bodénès y Peter Neri, documentó estos movimientos durante meses de observación. Identificaron cuatro gestos distintos que llamaron “Up”, “Side”, “Roll” y “Crown”. Cada movimiento implica diferentes posiciones del brazo y movimientos ondulados, a menudo combinados con cambios de color en la piel del pantano.

Lo que hace que este descubrimiento sea particularmente intrigante es que la sepia respondió de manera diferente a estas señales dependiendo de su orientación. Cuando se muestran videos de otros bosques que realizan estas ondas de brazo, los animales tenían significativamente más probabilidades de “retroceder” cuando el video se mostró hacia el lado derecho en lugar de al revés, similar a la forma en que los humanos perciben caras y otras pantallas socialmente relevantes.

Pero quizás lo más sorprendente, los investigadores encontraron evidencia de que estos movimientos del brazo podrían percibirse no solo visualmente sino también a través de vibraciones en el agua. Utilizando experimentos de reproducción especialmente diseñados, registraron las ondas mecánicas producidas por estos movimientos del brazo y los reprodujeron para probar los sujetos.

Los investigadores encontraron que estas señales funcionan a través de múltiples canales sensoriales. Mediante el uso de experimentos de reproducción especializados, demostraron que la sepia puede percibir estas comunicaciones tanto visualmente como a través de la detección del movimiento del agua.

Las sepias respondieron más a las grabaciones originales en comparación con las versiones que se reprodujeron hacia atrás o revueltas, lo que sugiere que podían detectar información significativa en estos movimientos del agua.

Este sistema de comunicación de doble canal podría utilizar la línea lateral y los estatocistos del pez se corta, los órganos sensoriales que detectan el movimiento del agua y las vibraciones de baja frecuencia. Estos hallazgos sugieren un paralelo intrigante entre la comunicación de cefalópodos y la comunicación audiovisual vista en los vertebrados, a pesar de evolucionar de forma independiente.

El equipo apunta a paralelos evolutivos fascinantes, lo que sugiere que al igual que los cefalópodos evolucionaron de forma independiente los ojos similares a la cámara similares a los vertebrados, sus sistemas sensoriales para detectar el movimiento del agua pueden haber evolucionado para servir funciones de comunicación similares a la audición de vertebrados.

El significado exacto detrás de estos signos del brazo sigue sin estar claro. Los investigadores los observaron en varios contextos, durante el apareamiento, la caza, las situaciones defensivas y, a veces, espontáneamente. Esto sugiere que los signos pueden servir múltiples propósitos dependiendo de la situación.

El descubrimiento abre nuevas vías para comprender la comunicación en invertebrados marinos y se suma a nuestra apreciación de la inteligencia de cefalópodos. Estas “conversaciones” sorprendentemente sofisticadas que tienen lugar debajo de las olas destacan cuánto tenemos que aprender sobre la comunicación en el reino animal.

Mirando hacia el futuro, el equipo de investigación espera explorar cómo este descubrimiento podría proporcionar información sobre la comunicación entre especies animales muy diferentes, lo que puede abrir nuevas vías para comprender cómo las diversas criaturas interactúan con su entorno.


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