La Audiencia Provincial de Madrid ha reabierto la causa abierta a raíz de los hechos ocurridos en la pasada Nochevieja junto a la sede nacional del PSOE en la calle Ferraz, cuando se ahorcó y apaleó un muñeco identificado con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El asunto había sido sobreseído el pasado febrero por la jueza de Instrucción número 26 de Madrid, Concepción Jerez, que encuadró el incidente en la mera “crítica política” y dio cerrojazo al procedimiento.
La Sección número 30 de la Audiencia Provincial, en un auto que tiene fecha del pasado 30 de junio, estima el recurso de la Fiscalía y de forma parcial los presentados por el propio Sánchez y por el PSOE, rechazando no obstante su petición de que el asunto sea derivado a la Audiencia nacional por entender que existió delito de injurias y amenazas al Gobierno. Para los jueces de la Audiencia los hechos deben investigarse simplemente como amenazas.
Los magistrados no comparten, sin embargo, lo dicho por la juez Jerez, que afirmó que apaleamiento al muñeco del presidente en Nochevieja se enmarcó “dentro de un ambiente festivo propio de ese día y probablemente después del consumo de bebidas alcohólicas”. Añadía la jueza que además desconocía la “ideología de los asistentes” y por ello no los vinculó a ningún grupo en concreto, rechazando también que la figura representada en la “piñata” golpeada se pareciera al presidente Sánchez.
Violencia y brutalidad
Pero la sala de apelación indica en su resolución, a la que ha tenido acceso EL PERIÓDICO, que “la violencia de las imágenes del hecho, en que la figura es colgada de una soga y golpeada con brutalidad, además de sufrir otras vejaciones simbólicas”, “unida a la profusión de amenazas contra el destinatario y referidas a la sede del PSOE –‘colgadlo de los pies’, ‘hay que quemar Ferraz’, ‘a por Sánchez oé’–, (…) configuran un cuadro intimidante de suficiente intensidad como para, provisionalmente, hablar de amenazas graves”.
“No puede apreciarse en este momento que tales amenazas tengan justificación suficiente en el libre ejercicio de la libertad de expresión, por más que se produjeran dentro de una manifestación de protesta cuya legitimidad, a priori, no parece discutible, independientemente de la ideología política que se encuentre detrás de su organización”.
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