Vista general de contenedores en el Muelle de Descarga del Puerto de Barcelona. / David Zorrakino
Con motivo del II Foro Económico y Social del Mediterráneo, el catedrático de Cambridge, David Abulafia, advirtió sobre el estrés ambiental que sufre el Mediterráneo. Sin embargo, antes de llamar a actuar para evitar un deterioro todavía mayor, recordó que este mar ha jugado un papel determinante en el comercio y en la economía a lo largo de su historia. En otras palabras, no se trata solo de salvar al Mediterráneo, sino de devolverle el rol que tuvo como lugar de intercambio, innovación y progreso. Esta idea fundamental, según la cual los mares y los océanos son esenciales para el futuro de nuestras economías, ha movido ahora a más de 70 empresas y puertos españoles a crear la alianza Net-Zero Mar, creada para reducir las emisiones en los puertos y facilitar la llegada de los barcos eléctricos. La iniciativa, que implica una inversión por parte de España de 800 millones de euros en cinco años, supone un paso importante para descarbonizar los puertos españoles. Esta actuación puede tener un efecto multiplicador a favor de una navegación más sostenible y puede ser un acicate para evitar que los mares y los océanos sean un vertedero y pasen a ser una pieza clave para la economía y el clima.
La incorporación de Puertos del Estado a esta alianza es una buena noticia. Es importante que los puertos de titularidad estatal suministren de aquí a 2030 energía eléctrica procedente de fuentes renovables, al menos a los barcos portacontenedores y de pasaje. En un primer momento, para asegurar que su funcionamiento, mientras están atracados, no suponga la contaminación de los puertos. Progresivamente, los puertos deberán facilitar a los barcos la capacidad de recarga de baterías destinadas a utilizar también energías limpias en alta mar. No será esta una transformación fácil, y supondrá inversiones ingentes para dotar las terminales portuarias de capacidad de carga suficiente, pero todo es empezar. Por pequeñas embarcaciones de recreo, transporte de pasajeros en trayectos cortos y embarcaciones de trabajo como pesqueros o barcos de servicio portuario.
La iniciativa Net-Zero Mar se inscribe en un propósito más amplio validado por Naciones Unidas. En el marco de la reciente Conferencia de la ONU sobre los Océanos, más de 170 países se comprometieron a proteger y gestionar de forma sostenible los océanos, actuando sobre sus aguas, reduciendo la contaminación y apoyando a los países costeros más vulnerables para acometer esta tarea. Según el profesor Abulafia, en 2030 los países ribereños del Mediterráneo van a atraer a unos 500 millones de visitantes al año. Ello explica que, pese a no suponer más del 1% de la superficie marítima del planeta, sea hoy el destino del 7% de los plásticos que se vierten al mar. Si a esto añadimos los vertidos de productos contaminantes, el impacto de la navegación y la sobreexplotación pesquera, estamos,
efectivamente, ante un problema de primera magnitud. Lo importante es que la consciencia de este problema alcance a sectores cada vez más diversos, en particular el mundo empresarial, que empieza a afrontar la preservación de los ecosistemas marítimos como un objetivo esencial para la consecución de sus propios intereses.