A medida que Uzbekistán avanza hacia su membresía en la OMC, la digitalización está remodelando su sistema bancario y ampliando el acceso a la financiación. Max Johnson, miembro del Consejo de Supervisión de ANORBANK, explora cómo las reformas, la innovación y una población joven y conectada están impulsando al país hacia una nueva era de inclusión financiera.
En 2005, un viaje a través de Asia Central como joven estudiante de Oxford dejó una impresión duradera. Viajando por tierra desde Estambul a Beijing con El gran juego de Peter Hopkirk y un desgastado Lonely Planet en la mano, descubrí una región de sorprendente potencial y hospitalidad inolvidable. Uzbekistán, en particular, se destacó como un país preparado para la transformación. Dos décadas después, ese primer encuentro cerró el círculo cuando me incorporé al Consejo de Supervisión de ANORBANK. Como estudiante de ruso y, más recientemente, de mandarín durante mis años en China, había buscado durante mucho tiempo la oportunidad de regresar a Asia Central de una manera significativa.
Antes de embarcarme en este viaje profesional, hago una pausa para echar una mirada reflexiva a Uzbekistán en 2025: una nación rebosante de energía, ambición y transformación.
El mundo de hoy está experimentando una transformación digital acelerada. Las innovaciones tecnológicas están remodelando la forma en que las personas viven, trabajan, estudian y administran sus finanzas. En este paradigma, las economías emergentes enfrentan una oportunidad única de aprovechar la digitalización para lograr un crecimiento económico sostenible, reducir la desigualdad y ampliar el acceso a los servicios financieros. Uzbekistán es un claro ejemplo de país que avanza activamente en esta dirección.
Uzbekistán es un país con una población joven y en crecimiento, que actualmente supera los 38 millones. Los crecientes niveles de urbanización, educación y movilidad están haciendo que la infraestructura y la tecnología sean parte integral de la vida de muchos ciudadanos. En términos más generales, Uzbekistán ha estado implementando reformas económicas sólidas y se espera que pronto se convierta en miembro de la OMC. El país también ha logrado avances significativos con su ley de APP de 2019 y las enmiendas de 2021.
El gobierno de Uzbekistán está llevando a cabo activamente reformas de mercado, mejorando el clima de inversión y desarrollando infraestructura y corredores de transporte. Su ubicación geográfica en el corazón de Asia Central convierte a Uzbekistán en un participante natural en los nuevos proyectos de la “Ruta de la Seda”.
Uzbekistán combina una rica historia con un presente dinámico. La generación más joven se siente cada vez más atraída por nuevas profesiones, habilidades tecnológicas y emprendimiento. Esta generación de “nativos digitales” está creando una demanda de servicios modernos y una interacción más abierta tanto con el Estado como con las empresas.
En los últimos años, el sector bancario de Uzbekistán ha experimentado cambios importantes. Cada vez más clientes recurren a canales de atención remota: aplicaciones móviles, banca online y apertura remota de cuentas.
Estas transformaciones están respaldadas por la ambiciosa agenda de reformas del Presidente de la República de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, quien ha puesto al país en una trayectoria de modernización acelerada desde que asumió el cargo en 2016. Su administración y el gobierno han priorizado la liberalización económica, la modernización del sector financiero, la atracción de capital internacional y el desarrollo de una economía digital competitiva como pilares centrales de la estrategia nacional.
Una serie de programas estatales emblemáticos, entre los que destaca la estrategia “Uzbekistán Digital – 2030”, están impulsando mejoras en la infraestructura de Internet, ampliando las capacidades de tecnología financiera y promoviendo la inclusión financiera, particularmente en comunidades rurales y desatendidas. Además de esta iniciativa emblemática, varias estrategias complementarias están transformando el panorama financiero:
La Estrategia de Desarrollo Nacional 2022-2026 esboza una visión integral para el crecimiento sostenible, haciendo hincapié en la gobernanza digital, los mercados competitivos y la modernización institucional. La Estrategia de Reforma del Sector Bancario (2020-2025) tiene como objetivo aumentar la eficiencia y la competencia privatizando gradualmente los bancos estatales, introduciendo estándares internacionales de gobernanza corporativa y creando condiciones favorables para la inversión privada. El Programa de Transformación del Gobierno Electrónico está digitalizando servicios públicos clave desde la identificación electrónica y desde impuestos electrónicos hasta el registro de empresas en línea, fortaleciendo la transparencia, reduciendo la burocracia y facilitando una mayor integración entre instituciones estatales, bancos y fintechs. La modernización del sistema de pagos nacional ha ampliado los pagos instantáneos, ha introducido transacciones basadas en QR y ha promovido la interoperabilidad entre instituciones financieras, acelerando el cambio hacia una economía sin efectivo. Las iniciativas de inclusión y alfabetización financiera se dirigen a los jóvenes, las mujeres y las poblaciones rurales, mejorando la confianza. en el sistema bancario y fomentar el uso de servicios financieros formales.
Otra prioridad estratégica ha sido la conversión de la economía sumergida al sector formal. Esto ha implicado legalizar actividades comerciales informales, simplificar los procedimientos fiscales, incentivar los pagos digitales y mejorar la transparencia financiera. Como resultado, una proporción cada vez mayor de la actividad económica ha pasado de las transacciones en efectivo a canales financieros formales, ampliando la base impositiva y profundizando la intermediación financiera.
Al mismo tiempo, Uzbekistán ha logrado avances notables en la atracción de capital internacional y la integración con los mercados financieros mundiales. Varios bancos y entidades estatales uzbekos han emitido con éxito eurobonos en plataformas internacionales como la Bolsa de Valores de Londres (LSE), recaudando fondos para apoyar la infraestructura y el desarrollo del sector financiero. Es importante destacar que estas emisiones se han realizado no sólo en monedas extranjeras como dólares estadounidenses y euros, sino también en la moneda nacional, el soum uzbeko (UZS), un paso histórico que demuestra la creciente confianza de los inversores y la maduración de los mercados financieros nacionales.
En conjunto, estas reformas e iniciativas están remodelando el panorama económico de Uzbekistán, sacando de las sombras más actividad económica, ampliando el acceso a servicios bancarios modernos e integrando más profundamente al país en la economía global.
El éxito de la digitalización está impulsado por la demografía, la demanda de nuevos servicios y la presión de los estándares globales. Los bancos que se han alejado del modelo “sucursal + caja” ahora se están centrando en arquitecturas digitales, automatización, soluciones API y asociaciones con fintech.
Sorprendentemente, según la última investigación de Global Findex, la proporción de adultos en Uzbekistán con una cuenta bancaria ha aumentado a alrededor del 60%, casi el doble en comparación con 2017.
Sin embargo, el uso de instrumentos financieros formales, como ahorros bancarios o préstamos formales, sigue siendo relativamente bajo.
Al mismo tiempo, ha habido un crecimiento significativo en el número de usuarios de banca remota: en los últimos cinco años su número se multiplicó por 4,7, con un aumento del 23,1% sólo en el último año.
Uzbekistán está experimentando mejoras constantes en la conectividad a Internet, respaldadas por la rápida expansión del uso de dispositivos móviles y teléfonos inteligentes. Si bien las áreas urbanas lideran este crecimiento, las regiones rurales también están experimentando un progreso constante, respaldado por iniciativas específicas de educación financiera en comunidades desatendidas.
En Asia, y por ejemplo en Europa del Este, hemos visto cómo los bancos y neobancos digitales han impulsado un rápido crecimiento de la inclusión financiera: permitiendo a las personas acceder a productos bancarios, préstamos e inversiones por primera vez a través de aplicaciones móviles, sin visitar sucursales.
Hoy, Uzbekistán se encuentra en una etapa en la que los esfuerzos combinados del gobierno, los reguladores y el sector privado pueden acelerar rápidamente esta transición.
El proceso de adhesión de Uzbekistán a la OMC, que se ha acelerado significativamente desde 2020, está actuando como un poderoso catalizador de estas transformaciones. Se espera que la membresía en la OMC fortalezca el estado de derecho, abra nuevos mercados de exportación, atraiga inversión extranjera directa y estimule la competencia dentro de los sectores bancario y fintech. Este ancla externa complementa los esfuerzos de reforma interna, asegurando que la modernización regulatoria se alinee con las mejores prácticas globales.
Bancos como ANORBANK están demostrando que un banco digital puede ser un motor de inclusión financiera, ayudando a las personas a pasar del efectivo a soluciones financieras transparentes y convenientes.
El éxito del banco no habría sido posible sin la visión estratégica de su fundador, Kahramonjon Olimov, quien fue uno de los primeros en apostar por la banca digital cuando el mercado apenas estaba emergiendo. Su enfoque en la innovación y el enfoque en el cliente permitieron al banco tomar una posición de liderazgo. ANORBANK ha colaborado activamente con los reguladores para dar forma a un ecosistema fintech moderno, contribuyendo a los debates políticos sobre banca abierta, ciberseguridad y protección del consumidor. Esta postura proactiva ha fortalecido la reputación del banco como socio confiable en el futuro digital de Uzbekistán.
Hoy, Uzbekistán se encuentra en el umbral de una nueva era digital. El sistema bancario desempeña un papel clave para hacer que la economía sea más inclusiva, transparente y moderna.
Estoy convencido de que nuestro país tiene ahora una oportunidad única de replicar el éxito de las naciones que, en tan solo una generación, han transformado profundamente sus sistemas financieros asegurando un crecimiento económico sostenible y abriendo el camino para que millones de personas alcancen un nuevo nivel de prosperidad y oportunidades.
Es un honor para mí ser parte de este proceso como miembro del Consejo de Supervisión de ANORBANK. Confío en que la experiencia acumulada en Asia y Europa me ayudará a contribuir al desarrollo del banco y a hacer de Uzbekistán un líder regional en finanzas digitales.
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Imagen principal: Lara Jameson/Pexels