Los científicos han descubierto que mezclar kéfir fermentado con diversas fibras prebióticas produce efectos antiinflamatorios más fuertes que tomar suplementos de omega-3 o fibra sola. La combinación, probada durante seis semanas en adultos sanos, redujo una gama más amplia de marcadores inflamatorios en la sangre que cualquiera de los métodos por sí solo.
El estudio, dirigido por investigadores de la Universidad de Nottingham, comparó tres suplementos dietéticos populares: ácidos grasos omega-3 (500 mg al día), fibra de inulina (20 gramos al día) y una mezcla simbiótica de kéfir de leche de cabra más 18 fibras prebióticas diferentes. Las tres intervenciones redujeron la inflamación en comparación con los controles que no tomaron nada, pero el grupo simbiótico mostró los cambios más dramáticos.
Por qué la combinación funciona mejor
El enfoque simbiótico redujo siete proteínas inflamatorias diferentes, incluidas la IL-6 y el interferón gamma, ambas relacionadas con el riesgo de enfermedades crónicas. Por el contrario, los omega-3 y la fibra redujeron cada uno sólo uno o dos marcadores, principalmente el TNF-alfa. Los tamaños del efecto para el grupo simbiótico fueron notablemente mayores: las reducciones en proteínas como SIRT2 y 4EBP1 excedieron las observadas con los otros suplementos por un margen sustancial.
¿Qué hace que la combinación sea especial? El kéfir proporciona bacterias y levaduras vivas de la fermentación, incluidas docenas de cepas de bacterias del ácido láctico. La mezcla prebiótica, que contiene fibras de fuentes como cáscara de psyllium, hongo maitake, quinua y garbanzos, alimenta a estos microbios una vez que llegan al intestino. Esto crea un efecto sinérgico: la fibra nutre a las bacterias, que luego producen metabolitos como el butirato que calman la inflamación en todo el cuerpo.
Los niveles de butirato aumentaron significativamente en el grupo simbiótico, y un mayor butirato se correlacionó con una menor IL-6, una citocina proinflamatoria implicada en enfermedades cardiovasculares y trastornos metabólicos. Esto sugiere que el microbioma intestinal actúa como mediador, traduciendo los componentes de la dieta en señales antiinflamatorias sistémicas.
“Nuestro estudio muestra que, si bien los tres enfoques dietéticos redujeron la inflamación, el simbiótico, que combina kéfir fermentado con una mezcla diversa de fibras prebióticas, tuvo los efectos más poderosos y de mayor alcance”.
El estudio inscribió a 104 participantes en tres ensayos. El ensayo simbiótico incluyó a 40 personas que consumieron 170 ml de kéfir más 10 gramos de la mezcla prebiótica al día, mientras que otros tomaron cápsulas de omega-3, fibra de inulina o nada. Las muestras de sangre se analizaron utilizando el panel de inflamación de 96 proteínas de Olink, que captura una instantánea amplia de la actividad inmune.
Implicaciones para la salud intestinal y metabólica
Los participantes que tomaron el simbiótico también vieron reducciones en el colesterol total, LDL y no HDL, aunque estos cambios no se correlacionaron directamente con los cambios de proteínas inflamatorias. Los investigadores señalan que el grupo simbiótico experimentó caídas en las quimiocinas de la mucosa como CCL25 y CCL28, que están relacionadas con la inflamación del revestimiento intestinal y afecciones como la enfermedad inflamatoria intestinal.
La Dra. Amrita Vijay, quien dirigió el estudio, enfatizó que la interacción entre los microbios beneficiosos y la fibra dietética puede ser crucial para apoyar el equilibrio inmunológico. Los hallazgos se alinean con investigaciones anteriores que muestran que los alimentos fermentados producen cambios inmunológicos más intensos que los suplementos de fibra aislados.
“Esto sugiere que la interacción entre los microbios beneficiosos y la fibra dietética puede ser clave para apoyar el equilibrio inmunológico y la salud metabólica”.
El estudio tiene limitaciones. Los tamaños de las muestras fueron modestos y los grupos de omega-3 y fibra eran en promedio más viejos que los grupos simbióticos y de control, lo que requirió ajustes estadísticos. Los investigadores no analizaron directamente la composición del microbioma intestinal, aunque planean incluir perfiles metagenómicos en trabajos futuros para aclarar cómo los simbióticos alteran las comunidades microbianas y las vías metabólicas.
Aún así, los resultados sugieren que la combinación de probióticos y prebióticos puede ofrecer una estrategia dietética más eficaz y accesible para reducir la inflamación que los suplementos individuales. El simbiótico utilizado en el ensayo está disponible comercialmente, lo que aumenta la posibilidad de traducir estos hallazgos en recomendaciones prácticas, en espera de realizar más pruebas en personas con afecciones inflamatorias.
La siguiente fase incluirá ensayos en participantes con condiciones de salud específicas para determinar si el enfoque simbiótico puede ofrecer beneficios terapéuticos más allá de los observados en voluntarios sanos.
Revista de Medicina Traslacional: 10.1186/s12967-025-07167-x
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