Carles Manera es catedrático de Historia Económica de la Universitat de las Illes Balears y asesor del Banco de España. Ministro de Hacienda de Baleares durante el gobierno de coalición liderado por el PSOE de 2007 a 2011, es uno de los autores del libro España 2025: estructura y cambio social. En el capítulo inicial analiza el desempeño económico reciente de España.
Al considerar la recuperación económica desde 2020, Manera dice que el principal impulsor inicial fue el papel del sector público. “Había un claro compromiso de estimular el crecimiento a través de todo tipo de ayuda a una economía que salía, digamos, de un coma autoinducido. Planes de despidos temporales (licencias), subsidios, apoyo a las empresas, revisiones de los calendarios fiscales… todo con el respaldo de la Unión Europea. Esto es lo que permitió que las ruedas de la economía privada empezaran a girar de nuevo”.
La economía española está superando al resto de Europa, siendo el turismo y otras exportaciones de servicios una característica de este crecimiento.
“El sector turístico es robusto. El ocio es una seña de identidad de las sociedades occidentales, y los viajes son un factor fundamental. Sin embargo, esta actividad provoca importantes disfunciones en las zonas donde se desarrolla: congestión, saturación, impactos ecológicos, factor de atracción sobre la población, etc., lo que requiere acciones para mitigar estos efectos. En este sentido, el objetivo es contener el crecimiento dentro de ciertos parámetros: consumo de agua, emisiones, generación de residuos y ocupación de espacios físicos (zonas rurales, por ejemplo).”
Los servicios turísticos, que suponen cerca del 14% del PIB, son muy importantes en la estructura económica española, pero Manera destaca que hay un fenómeno relativamente nuevo, que es el crecimiento de los servicios no turísticos que refleja la diversificación económica que se está produciendo.
Considera que otros potenciales de crecimiento en sectores como la biotecnología, la robótica, la biomedicina, la industria agroalimentaria y las energías renovables constituyen factores específicos. “Estos afectan tanto al cambio demográfico como a los procesos de transición energética, que son elementos clave. Y los recursos de próxima generación de la UE están disponibles para abordarlos”.
Aunque hay crecimiento, el desempleo sigue siendo un problema. Es la más baja desde 2008, pero la tasa supera el diez por ciento. En el tercer trimestre de 2025 había 2,61 millones de desempleados. Al mismo tiempo, el empleo aumentó en 118.400 personas hasta 22,39 millones, un nuevo récord.
Manera cree que el empleo relativamente robusto se debe principalmente a la reforma laboral. “Esto ha supuesto una seguridad laboral y, fundamentalmente, una reducción del desempleo juvenil, que estaba por encima del 50%; ahora es prácticamente la mitad. Esto explica el número récord de afiliados a la seguridad social y con un mensaje que debe ser claro: el sistema de pensiones no está en crisis. Así lo reconoció recientemente el presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal de la AIReF.”
Sostiene que el crecimiento económico de España, cuatro veces superior a la media de la UE, “está enseñando algo a la Unión Europea: que es posible mantener el crecimiento con una mejor distribución de la renta”. “Éste es un elemento crucial”. Para Manera, el debate ya no es si hay crecimiento, sino cómo y para quién. Para que las cifras económicas positivas se traduzcan en dinero para los bolsillos de la gente y en un alivio del coste de la vida, afirma, esto debería hacerse a través de “mejores herramientas redistributivas: una renta básica, por ejemplo”. “Y también profundizando una política fiscal progresiva. Reducir los impuestos no es la receta más adecuada para garantizar que las ganancias a nivel macro alcancen el nivel micro”.