Orihuela pide unidad y marcha contra el negacionismo en la lucha contra la violencia de género
El PP, en ausencia de su socio de gobierno (Vox), reafirma que el municipio está comprometido y subraya que no se deben escatimar recursos y se debe promover la igualdad desde los ámbitos educativos.
Orihuela volvió a marchar este martes para seguir luchando y exigir el fin de la violencia de género y sus injustas consecuencias en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El Ayuntamiento –gobernado por el PP y Vox, aunque este último no acudió a la marcha– destacó que la localidad es “un municipio comprometido contra la violencia de género”, pidiendo unidad a través de la concejala de Igualdad, Agustina Rodríguez (PP), quien lanzó un mensaje claro: “Ahora más que nunca, ante posturas negacionistas, debemos expresar alto y contundentemente nuestro rechazo a la violencia de género y nuestro compromiso firme y unánime para combatirla”.
La marcha comenzó en el Ayuntamiento y finalizó en la Glorieta, con una pancarta institucional portada por el alcalde, Pepe Vegara, y miembros de la Corporación Municipal. A lo largo del recorrido numerosas entidades sociales, asociaciones y vecinos se sumaron para alzar su voz contra toda forma de violencia de género.
Rodríguez citó estadísticas alarmantes: 1.331 mujeres han sido asesinadas desde 2003 (36 entre enero y noviembre de este año), dejando a 17 niños huérfanos. “Estos no son números, sino familias rotas, angustia, dolor y desesperanza, una dura realidad a la que no podemos resignarnos”, enfatizó.
Destacó la necesidad de rechazar todas las formas de violencia de género –física, psicológica, emocional, económica y sexual– y subrayó el papel de las administraciones locales en la creación de espacios públicos seguros en escuelas, centros culturales y zonas de ocio: “Debemos convertir nuestra ciudad en barreras contra la violencia más cobarde de todas: la violencia contra las mujeres”.
Ley y recursos
Rodríguez también pidió la revisión y mejora de la ley pionera para abordar fallas en los sistemas de protección, como señaló la Fiscalía del Estado. Insistió en que se necesitan más recursos.
Añadió que la educación sexual y relacional no puede quedar en manos de las redes sociales, sino que debe partir de la educación académica, familiar y social: “Desde pequeños, los niños y niñas deben ser capaces de identificar las señales nocivas del llamado amor, para no reproducirlas ni tolerarlas”.
Violencia entre generaciones
El manifiesto de la Junta de Igualdad, leído por Inma Sánchez de Vega Baja Acoge, advertía sobre “un aumento del conservadurismo reflejado en las relaciones de las generaciones más jóvenes”: mujeres muy jóvenes que experimentan relaciones sexistas y misóginas que pueden constituir violencia de género, revirtiendo años de progreso logrado a través de la lucha feminista.
Esta regresión afecta también a las mujeres mayores de 65 años, que representan el 13,45% de las mujeres asesinadas desde 2003, pero presentan muy pocas denuncias. “Los datos revelan una realidad oculta e invisible: mujeres que han sufrido violencia de género durante décadas”, decía el manifiesto, señalando estereotipos persistentes: el papel de las mujeres como cuidadoras, el estigma de la ruptura de relaciones y la obligación de guardar silencio sobre lo que sucede en el hogar.
Gran parte de la juventud de estas mujeres tuvo lugar durante la dictadura franquista, que ató a las mujeres a la autoridad de los padres, y más tarde de los maridos, del hogar y de los hijos.
“La violencia de género es alimentada por la indiferencia de algunos, la hipocresía de otros y el negacionismo indecente de quienes llaman mentirosas a las víctimas”, continúa el manifiesto, exigiendo la aplicación de leyes que protejan a las mujeres amenazadas; preservación y fortalecimiento de recursos; rendición de cuentas después de cada asesinato; y procedimientos adaptados para mujeres mayores de 65 años considerando edad, dependencia, salud, movilidad y barreras tecnológicas.
Esta violencia afecta a todos los grupos sociales, económicos, geográficos y culturales, subrayaron las asociaciones. “Tenemos la obligación de seguir luchando por la igualdad y la libertad de vivir nuestras vidas como queramos”.
La jornada finalizó con la lectura por parte de la Asociación de Mujeres de Orihuela Clara Campoamor de los nombres de las mujeres asesinadas este año. Todos los nombres fueron exhibidos en paneles en la Glorieta como símbolos de recuerdo y dignidad colectiva.


