La creencia común sobre nuestros antiguos ancestros humanos es que eran principalmente carnívoros y cazaban animales como principal fuente de alimento. Este tropo del “comedor de carne del Paleolítico” es ampliamente creído tanto por el público general como por el científico, e incluso ha generado su propia moda popular en la dieta moderna.
Un nuevo estudio, publicado en el Journal of Archaeological Research, sugiere que este tropo es más ficción que realidad. En cambio, los investigadores sugieren que los alimentos vegetales procesados desempeñaron un papel importante en la dieta humana primitiva, además de ayudarnos a sobrevivir y prosperar en climas globales cambiantes.
“Esta capacidad de procesar alimentos vegetales nos permitió desbloquear calorías y nutrientes clave, y movernos y prosperar en una variedad de entornos a nivel mundial”, dijo la coautora Monica Ramsey en un comunicado de prensa.
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La dieta Paleo: realidad versus ficción
En la conversación sobre la incorporación de alimentos vegetales procesados a su dieta, se suele considerar que la Revolución del Amplio Espectro fue el momento en el que se produjo este cambio. La hipótesis de la Revolución del Amplio Espectro sugiere que, debido a factores como la presión demográfica y entornos cada vez más inestables, los humanos comenzaron a ampliar sus dietas más allá de los pocos alimentos básicos a los que estaban acostumbrados. Se dice que esta ampliación de horizontes culinarios ha sentado las bases para nuestra transición a una vida más basada en la agricultura.
Por el contrario, el nuevo estudio propone una idea diferente: la hipótesis de las especies de amplio espectro. Esta hipótesis propone que los humanos siempre han sabido proporcionarse una dieta diversa basada en los productos alimenticios disponibles, en lugar de verse obligados a seguir una debido a presiones externas.
Además, los investigadores sugieren que nuestra capacidad de llevar una dieta diversa significa que hemos dependido de alimentos vegetales procesados durante mucho más tiempo de lo que creen otros científicos, y que esta capacidad ayudó a dar forma a nuestra evolución como especie.
¿Cómo procesaban los primeros humanos los alimentos vegetales?
Una de las razones por las que el tropo del carnívoro del Paleolítico pudo afianzarse fue que es más fácil encontrar evidencia de restos de animales en el registro arqueológico. Sin embargo, todavía hay numerosos ejemplos de los primeros humanos y sus ancestros procesando alimentos vegetales mucho antes que en los albores de la agricultura.
“A menudo hablamos del uso de las plantas como si sólo se hubiera vuelto importante con el advenimiento de la agricultura. Sin embargo, nuevos descubrimientos arqueológicos de todo el mundo nos dicen que nuestros antepasados molían semillas silvestres, machacaban y cocinaban tubérculos ricos en almidón y desintoxicaban nueces amargas muchos miles de años antes”, explicó Anna Florin, la otra coautora del estudio.
En todo el mundo, se han realizado análisis de conjuntos de macrofósiles de plantas que muestran evidencia del uso y procesamiento de muchos alimentos vegetales. Estas actividades de procesamiento incluyen cocinar, pelar, extraer grasa, machacar y asar, que podrían usarse solas o en secuencias de varios pasos que requieren mucha mano de obra. Al procesar alimentos vegetales, los primeros humanos pudieron extraer nutrientes y energía de las plantas, además de hacer que tuvieran mejor sabor y fueran más fáciles de digerir.
También hay evidencia incluso anterior de procesamiento térmico de alimentos vegetales, que se remonta a hace 170.000 años, en los primeros sitios humanos y neandertales en África, el suroeste de Asia y el sur y las bajas altitudes de Europa.
Cómo los alimentos vegetales procesados dieron forma a nuestra evolución
En general, el equipo de investigación sugiere que la capacidad de los primeros humanos para procesar alimentos vegetales se relaciona directamente con nuestro éxito evolutivo como especie. En este estudio, los humanos nunca fuimos hipercarnívoros y, en cambio, fuimos muy flexibles en nuestras dietas, adaptándonos a los cambios en el medio ambiente y la cultura.
“Nuestra especie evolucionó como amantes de las plantas y amantes de la comida que podían convertir casi cualquier cosa en cena”, concluyó Ramsey.
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