El secreto del éxito empresarial puede esconderse en las ondas cerebrales: ScienceAlert

A pesar de innumerables programas e iniciativas, las tasas de intención empresarial (un indicador de cuán dispuestas están las personas a iniciar nuevas empresas) siguen estancadas.

Pero ¿qué pasaría si los secretos del éxito empresarial no estuvieran en los libros de texto sino en el propio cerebro?

¿Imagínese un enfoque que no sólo enseñe los mecanismos del emprendimiento sino que mejore activamente las habilidades que hacen que los aspirantes a emprendedores tengan éxito? Sabemos que estos incluyen la concentración, la creatividad, la resiliencia, la flexibilidad cognitiva, la regulación emocional y la capacidad de tomar decisiones en condiciones de incertidumbre.

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¿Y si estas capacidades críticas de la mentalidad emprendedora pudieran fomentarse a través de la neurociencia? Este concepto está en el centro de un cambio propuesto en mi reciente libro Entrepreneurship and neuroscience: Researching Brain-Driven Entrepreneurship.

Al integrar neurotecnologías avanzadas en la investigación, la enseñanza y la práctica del emprendimiento, nuestro trabajo presenta un marco alternativo para fomentar el comportamiento emprendedor desde cero.

La investigación sobre emprendimiento ha evolucionado a través de varias fases distintas. La era económica (1870-1940) examinó cómo los empresarios influyeron en los mercados.

Mientras tanto, la era social y psicológica (1940-1970) se centró en descubrir los rasgos y motivaciones que los impulsan.

Más recientemente, la era gerencial (1920-2022) enmarcó el emprendimiento como un proceso estructurado, paso a paso.

Otros y yo estamos proponiendo ahora una era de educación empresarial “impulsada por el cerebro”. Esto se centra en remodelar la forma en que entendemos y apoyamos el éxito empresarial. A diferencia de enfoques anteriores, esta nueva perspectiva sitúa la mejora cognitiva empresarial en su núcleo, aprovechando los conocimientos de la neurociencia.

Por ejemplo, investigadores, entre los que me incluyo, hemos identificado la electroencefalografía (EEG) y los protocolos estructurados de entrenamiento cognitivo (basados ​​en la neurociencia) como herramientas prometedoras para evaluar los estados mentales. También son clave para mejorar las funciones cognitivas vinculadas al éxito empresarial.

Los cascos EEG pueden medir la actividad eléctrica en el cerebro. (alexey_ds/Firma de Getty Images/Canva)

Mientras que las herramientas convencionales como entrevistas, cuestionarios y observación del comportamiento capturan el comportamiento superficial y las experiencias autoinformadas, el EEG va más allá: mide la actividad eléctrica del cerebro. Esto permite explorar con más detalle la atención, la memoria de trabajo, la carga de trabajo cognitiva y la regulación emocional.

Un estudio de la Universidad de Kobe indica que el EEG puede detectar la interacción sutil entre las emociones y la toma de decisiones empresariales. En el experimento, a los participantes se les mostraron brevemente palabras cargadas de emociones, como “alegre” o “horrible”, antes de tomar decisiones en un juego basado en riesgos. El objetivo era probar si las señales emocionales podrían cambiar sutilmente el comportamiento de riesgo.

Si bien sus elecciones no cambiaron de manera estadísticamente clara, los datos del cerebro contaron una historia diferente. Los participantes con mayor intención emprendedora mostraron distintos patrones de actividad neuronal en respuesta a señales emocionales.

Esto fue particularmente en áreas asociadas con la atención y el significado de las cosas. Esto sugiere que incluso cuando el comportamiento parece no haber cambiado, el cerebro puede estar procesando información emocional de maneras que dan forma a cómo se toman las decisiones en condiciones de incertidumbre.

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La actividad cerebral en las áreas frontal y parietal también reveló que aquellos con intenciones empresariales más fuertes respondieron de manera más eficiente a las señales emocionales. Esto sugiere que sus cerebros pueden estar programados para manejar decisiones cargadas de emociones de manera diferente.

Si bien funciones cognitivas como la atención sostenida, la regulación emocional y la flexibilidad cognitiva se reconocen cada vez más como esenciales para el éxito empresarial, el EEG nos permite observar cómo funcionan estas habilidades en tiempo real.

Estas capacidades son fundamentales para afrontar la incertidumbre, adaptarse a las condiciones cambiantes y tomar decisiones rápidas y de alto riesgo.

Entrenamiento cognitivo alineado con el cerebro

Los “métodos alineados con el cerebro” emergentes arrojan luz sobre cómo entrenar suavemente el cerebro para apoyar el desarrollo empresarial. Estos enfoques se centran en fortalecer las funciones cognitivas centrales cada vez más asociadas con el desempeño empresarial.

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Los métodos alineados con el cerebro tienen como objetivo entrenar el cerebro para apoyar el desarrollo empresarial. (funky-data/Firma de Getty Images/Canva)

En la reciente Escuela de Verano sobre Tecnoemprendimiento de la Universidad de Xi’an Jiaotong-Liverpool, permitimos que los estudiantes participen en un entrenamiento cognitivo. Esto incluyó ejercicios como mantener la concentración en estímulos visuales en movimiento para fortalecer la atención sostenida. Esto implicó participar en desafíos de diseño breves, como construir un prototipo de robot simple y reflexionar en voz alta sobre sus procesos mentales.

Esta aplicación de la neurociencia dentro de la educación empresarial también ha generado innovación más allá de las intervenciones en el aula. Si bien el campo aún está emergiendo, los estudios en neurociencia musical sugieren que patrones y frecuencias de sonido específicos pueden influir en la atención, el estado de ánimo y el rendimiento cognitivo.

Un desarrollo llamado música de rendimiento cognitivo ofrece una visión temprana de cómo la música podría complementar el entrenamiento cognitivo. Básicamente se trata de música diseñada para agudizar el enfoque cognitivo, mantener una motivación profunda y fortalecer las dimensiones cognitivas de una mentalidad emprendedora.

Un ejemplo bien reconocido es la composición minimalista Piano Phase de Steve Reich, que se ha demostrado que fomenta la sincronización neuronal y la atención sostenida de los oyentes.

El primer álbum del mundo en este género, Take the Leap, fue producido utilizando un neuroalgoritmo patentado desarrollado a través de mi trabajo continuo en enfoques de aprendizaje empresarial impulsados ​​por el cerebro.

Otro ejemplo son los marcos estructurados como el Método WNYLE, un enfoque pionero de capacitación empresarial basado en el cerebro diseñado para mejorar las capacidades cognitivas y emocionales que impulsan las acciones empresariales.

Se basa en la neurociencia, la narración cinematográfica, la música temática y los ejercicios mentales guiados. En última instancia, el método sigue una secuencia cuidadosamente diseñada que refleja cómo el cerebro procesa la atención, las emociones y la reflexión para un aprendizaje más profundo.

Estas innovaciones resaltan el potencial de la neurociencia para mejorar la forma en que los estudiantes cultivan habilidades esenciales que pueden ser útiles tanto dentro como fuera del aula.

A medida que la neurociencia pasa del laboratorio a la sala de conferencias, está surgiendo una nueva frontera: una en la que la optimización cognitiva se convierte en un componente central de la preparación empresarial.

Hace tiempo que sabemos que el aprendizaje remodela la estructura y función del cerebro. Esto subraya la fuerza de la neurociencia para mejorar la educación empresarial. No se trata sólo de impartir conocimientos, sino de desarrollar la agilidad cognitiva necesaria para prosperar en un mundo impredecible.

¿Y quizás la parte más emocionante? Esto es sólo el comienzo.La conversación

Victor (Vik) Perez, profesor asociado de práctica, Universidad Xi’an Jiaotong-Liverpool

Este artículo se vuelve a publicar desde The Conversation bajo una licencia Creative Commons. Lea el artículo original.