2 de enero de 2026 / La Guardia Civil española ha resuelto un grave caso de detención ilegal y robo con violencia en la localidad de Callosa de Segura, Alicante, y ha vuelto a detener al presunto autor, que ahora se encuentra en prisión preventiva.
La investigación, realizada en el marco del Operativo Crinto, comenzó en noviembre de 2025 luego de que una víctima presentara una denuncia. Según el reporte, la víctima estaba sentada en una banca de un mirador local cuando un hombre se acercó y le pidió un cigarrillo. El sospechoso se dio cuenta de que la víctima llevaba un teléfono móvil con 100 euros en su funda. Luego sacó un cuchillo grande, amenazó a la víctima colocándolo contra su cuello y lo golpeó con el mango del arma.
El atacante obligó a la víctima a caminar hasta una casa vieja y casi abandonada, donde la retuvieron contra su voluntad. Posteriormente, la víctima logró escapar en un momento de descuido y caminó hasta un centro médico para recibir tratamiento de sus heridas antes de ser trasladada al Hospital Universitario Vega Baja.
Tras la denuncia, investigadores del puesto principal de la Guardia Civil en Callosa de Segura analizaron el modus operandi del sospechoso y el testimonio de la víctima, lo que permitió identificar al presunto autor del delito. Más tarde ese mes, los agentes registraron la propiedad abandonada, arrestaron al sospechoso y confiscaron el gran cuchillo utilizado en el ataque, que había estado escondido debajo de una alfombra.
En el operativo participaron agentes del puesto principal de Callosa de Segura y de la Unidad de Seguridad Ciudadana de Torrevieja. El sospechoso fue puesto inicialmente a disposición del Juzgado de Instrucción de Orihuela y puesto en libertad con medidas cautelares.
Segundo arresto y encarcelamiento
A finales de noviembre, la Guardia Civil fue informada de que los juzgados del distrito judicial de Orihuela habían dictado dos órdenes judiciales adicionales contra el mismo individuo para su búsqueda, detención y encarcelamiento. Dados los antecedentes penales del sospechoso y el riesgo de fuga, la policía estableció varias operaciones de vigilancia.
En diciembre, los agentes descubrieron que el sospechoso se escondía nuevamente dentro del mismo edificio abandonado. Cuando lo confrontaron, se negó a rendirse e intentó huir por las ventanas del piso superior, incluso posicionándose para saltar desde un nivel del primer piso. Gracias a un perímetro asegurado, los agentes impidieron su fuga y lo arrestaron.
Los expedientes del caso fueron remitidos a los tribunales correspondientes y tras su puesta a disposición de las autoridades judiciales se ordenó el ingreso en prisión del sospechoso.
